La soledad de las mujeres, jóvenes y niñas sanandresanas

Un día a finales de noviembre, el mural de las zonas aledañas a la pista de aterrizaje amaneció pintado de naranja, ante el estridente color, algunas voces de protestas hicieron comentarios relacionados con el mal gusto, o el impacto de este frente al ardiente sol. La pintura, es una invitación a la sociedad civil que busca “Pintar la isla de naranja” que es el color que representa la NO violencia contra las mujeres, campaña liderada por ONU Mujeres.

A pesar de la buena recepción de la campaña, todavía se observa como en las islas, las causas de las mujeres se desarrollan en su mayoría por mujeres lideresas de los programas sociales de la Secretaria de Desarrollo Social y por pocas defensoras de derechos de las mujeres, y alguno que otro hombre, joven y niño solidario, pero no es una prioridad de la sociedad civil. Lo anterior, refleja la soledad de las mujeres, las jóvenes y niñas sanandresanas.

Cuando el 26 de marzo del presente año, las islas amanecieron con la lamentable noticia de la trágica muerte de Lorena Meza Estrada, entre 14 y 19 veces asesinada, las mujeres esperábamos una gran movilización de la comunidad frente a este feminicidio que en casos similares ha sido noticia de trascendencia nacional, sin embargo solo fue la noticia del día en los medios y tendencia en Facebook, no pasó nada más.

Desde que Corpovisionarios llego a las islas, hace más de un año, se repite como una fórmula matemática, o una lección que hay que aprenderse de memoria, que el Departamento Archipiélago, ocupa el segundo lugar a nivel nacional en las cifras de violencia contra las mujeres. Aunque este dato, lo conocen hasta niños de primaria, todavía no se observa en la isla una reacción emocional fuerte frente a esta situación, al contrario, hay más resonancia de casos de violencia asociada a los Pick ups, contra los animales, a la falta de estética de la arquitectura, el medio ambiente, etc., que sobre hechos de violencia contra las mujeres. Estamos tan solas, que ni siquiera nos acompañamos entre nosotras.

El 30 de noviembre, en el fatídico día en que se conmemoró las festividades de las islas, hubo muchas voces de protestas por el mal manejo de las motos, los actos vandálicos, la confrontación de los habitantes de un sector con la autoridad para reclamar su derecho a colocar música en altos decibeles, pero no he escuchado ninguna noticia frente a los posibles casos de violaciones y/o agresiones a jóvenes y mujeres.

A la corporación Miss Nancy Land, nos llegó el reporte de una chica de aproximadamente 12 0 13 años que salió de su casa el día 30 de noviembre y no volvió a aparecer hasta el día siguiente en estado de alteración y presunta agresión sexual. También tuvimos conocimiento de dos jóvenes investigadoras que fueron asaltadas por dos hombres que se desplazaban en moto y que lograron tener contacto físico con una de estas, dejándola en estado de schok. La policía solo tomo datos, y hasta el día de hoy no se tiene ninguna noticia del caso.

En estos días el país entero se conmociona frente a los feminicidios y violaciones de Dora Lilia Gálvez, en Buga Valle del Cauca, y de la niña Yuliana Andrea Samboni, en Bogotá, que abrió la posibilidad de revisar la normatividad frente a los feminicidios y violaciones a menores. Frente a todas estas circunstancias, las defensoras de los derechos de las mujeres, jóvenes y niñas nos preguntamos ¿Qué cosa tiene que pasar en las islas para que nuestra lucha por una vida libre de violencia sea una prioridad? Para que la NO violencia contra las mujeres sea un tema de todos y estemos menos solas.

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