Corrupción exacerbó a los colombianos (Editorial)

Hoy cuando la patria entera  y las regiones están acechadas por una rampante corrupción de todos los calibres en virtud del mal ejemplo que cunde desde el nivel central con un Gobierno Nacional caracterizado por la “mermelada” y el derroche que tiene tan contentos a los corruptos, vale la pena parafrasear una célebre e histórica frase del tribuno José Acevedo y Gómez: Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan.

Para el caso actual podríamos cambiar el último aparte de esa expresión histórica por la siguiente frase: “Seréis tratados como méndigos; ved la miseria, la pobreza y la ruina que os esperan”.

Eso es lo único que nos dejará la corrupción avasallante de aquí, de allá, y de más allá, si no nos movilizamos como sociedad para lograr que los políticos con su arrogancia no sigan haciendo de las suyas, porque creen que nada les pasa y que los pueblos los seguirán eligiendo.

Prueba de ello es que de manera descarada y en forma pupitreada, el Congreso decidió aprobar una Reforma Tributaria que aumentó el Iva y otros impuestos de la canasta familiar de los colombianos, para tapar el gigantesco hueco fiscal que el Gobierno Nacional ha causado en las finanzas públicas de la Nación producto de la “mermelada” repartida a los legisladores, periodistas, medios de comunicación, lobistas, relacionistas públicos, oportunistas y cuanto lagarto se ha subido oficiosamente al bus del Santismo,  para que le voten o apoyen sus proyectos de paz y más impuestos, porque el presidente con su arrogancia se cree “el dueño de la chequera” y puede “hacer lo que se le da la gana”, sin que por ello sufra consecuencias legales o políticas algunas.

Pero la exacerbación de toda la Nación por la forma inquisitiva como Santos y su Unidad Nacional han aprobado e impuesto las cosas por encima del clamor popular, como se demostró en el No al Plebiscito, las marchas contra las cartillas escolares de ideología de género, el rechazo a la venta de la energética Isagen y a la Reforma Tributaria, hacen prever que el Pueblo colombiano les va a pasar factura a todos; comenzando por Santos que a pesar de la firma de los Acuerdos de Paz con las Farc y los avances en las negociaciones con el ELN y de haber recibido un Nobel de Paz, es hoy por hoy el presidente colombiano más despreciado, desprestigiado e impopular en el ejercicio de su cargo, por encima del Elefante de Samper y la silla vacía de Pastrana en el Caguan.

Y el cobro de esa factura no será solamente en las encuestas que lo tienen por el suelo de la popularidad y el aprecio del pueblo, sino que también será en las elecciones presidenciales, donde fuerzas independientes que no le han votado sus iniciativas a Santos o que han empezado a enarbolar las banderas contra la corrupción,  empiezan a ganar terreno frente a la candidatura oficialista.

Pero el cobro también le llegará a sus legisladores de la Unidad Nacional, donde los dos de San Andrés: Julio Gallardo Archbold y Jack  Housni Jaller, son corresponsables de ¿el aumento de impuestos a todos los colombianos, incluidos los que habitamos el archipiélago; todo para que la repartición de mermelada entre ellos siga avante.

De modo que la pedagogía electoral de las próximas elecciones debe poner de presente que estos dos prohombres de las islas, cuyas realizaciones son inexistentes en beneficio de las gentes del archipiélago, al igual que todos los que votaron la Reforma Tributaria y la impunidad para las organizaciones terroristas, no merecen una reelección más e imponerles el castigo político.

Y en lo que corresponde al castigo legal, confiando en la nueva era de la Fiscalía General de la Nación con Néstor H. Martínez,  un nuevo titular que le apunta a combatir seriamente las venalidades públicas, más el trabajo que viene haciendo el contralor Maya Villazón y esperando que el nuevo procurador Fernando Carrillo se alinee en la misma onda,  esperamos un severo castigo penal, fiscal y disciplinario contra los corruptos de cuello blanco perfumados y de cuatro suelas que agobian este país.

En el entre tanto, la sociedad debe mantener el momento de efervescencia y calor y movilizarse no solo por redes sociales, con marchas, con plantones, con arengas y por supuesto con denuncias y pruebas para encarcelar a los asaltantes del tesoro público local, regional y nacional.

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