Cuando las FF.AA “secuestraron” a Edison Christopher (IV)

Por: Santander Herrera García (Periodista ACORD)

Edison Christopher pudo llegar mucho más lejos como deportista colombiano, pero siempre encontró talanqueras en el camino; pero igual con lo que hizo le alcanzó para hacer historia. Con la reproducción de esta crónica, queremos motivar a la juventud  para que haga deporte como una de las tantas alternativas que le brinda la vida.

Christopher, Usted practicó voleibol, basquetbol, y béisbol, en cuál fue mejor?

-Bueno,  a mí me gustó mucho más el béisbol; el basquetbol me ha dado más; bueno es que el béisbol fue de nacimiento; pero el basquetbol fue de accidente, como te dije yo, fue por celos, después fue una cosa grande internacionalmente, el nombre que me dio internacionalmente el basquetbol no me lo dio el béisbol; el béisbol me lo vino a dar después de viejo, imagínate los años   setenta , no después de viejo; pero el basquetbol desde el año 54 empecé a participar en Centro Americanos, Suramericanos, Bolivarianos; nombre,  eso era que llegaba y todo el mundo miraba el número cuatro, hu! cuidado con ese negrito, ese era el hombre duro.

¿El deporte le truncó sus estudios?

-Sí; en esa época costaba mucho los estudios, las universidades, el bachillerato; hasta hace diez años, hombre, los colegios, las universidades becaban a los deportistas en Medellín, no sé en otras partes, le daban estudios para que jugaran por sus instituciones; después que yo terminé en la Bolivariana, empecé a estudiar Economía y Comercio y no seguí, hice un año y no volví.

¿Qué otro país se lo quiso llevar, después de Brasil?

-Estados Unidos me iba a llevar; el entrenador Steve Davis que estuvo en Cúcuta, en el campeonato del año 54, me iba a llevar, pero me hicieron una mala jugada; un capitán del ejército era vice-presidente de la Federación Colombiana de basquetbol; ellos se dieron cuenta que yo iba a viajar a Los Estados Unidos.

 Esta es una historia muy bonita: cuando veníamos de Méjico, ya yo era amigo de todos esos capitanes, entonces me dijeron que cuando llegáramos a Bogotá me iban a dar un puesto como entrenador en uno de esos batallones; entonces, un día por la mañana temprano, (yo estaba viviendo con los del Caquetá), yo estaba aún acostado cuando llegó una mucha de la casa y me dijo: don Christo, allá lo buscan; cuando salí yo, un camión; pregunte qué pasó; uno de ellos me dijo señor Christopher nos hace el favor y nos acompaña y yo dije a bueno; yo no me puse a pensar en bobadas; yo dije bueno, de pronto me van a dar el puesto de entrenador, no sé qué cuando, bueno, bueno; fuimos al batallón, cuando bajamos del camión , le dijo un capitán a un gordito, encárguese de él; el tipo me llevó por aquí, por allá; me dio tinto, jugamos villar; todo estaba bien; yo veía que toda la gente entraba, fulano de tal pase, llegaba el médico y lo examinaba; este sirve, vaya a la fila, este no sirve pa’ fuera, y así sucesivamente; pero a mí nada;  yo estaba allí, andando por aquí, andando por allá.

Como a las cinco de  la tarde ya yo esta cabreado, y le dije al gordito, bueno qué es lo que pasa con migo; me dijo no a las seis; resulta que el viaje era a las cuatro de la tarde hacia Los Estados Unidos, ya yo tenía todo listo. Después como a las cinco de la tarde se me perdió el gordito; mierda,  y yo más emputado, enverracado, hijo de puta. Después llego  un teniente y le pregunté, donde está el capitán tal; me respondió: no él está allá y le dije vamos a buscarlo; y se presenta el capitán y me dice, que hubo, Negro, vallase; lo que pasa es que supimos que te ibas con el entrenador Davis para Los Estados Unidos;  vea a este hijo de puta hombre; así me desbarataron dos viajes; a las seis de la tarde me soltaron. El entrenador norte americano me iba a poner a jugar y a estudiar allá;  para esta época, ya estuviera retirado pero pude haber llegado; el entrenador me dijo usted tiene, usted puede llegar a la NBA. Próxima entrega, Última parte

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