Debate en redes sociales es primario y cavernícola

Primario, cavernícola, primitivo; cualquiera sea el adjetivo que se utilice para describir el talante del debate público que hoy se da en las islas a través de las redes sociales, especialmente en aquellos en los que interactúan personas de las islas, resulta ajustado como anillo al dedo.

Cualquiera sea el tema tratado: de política, medio ambiente, de la cotidianidad, de la vida sentimental o incluso de la vida privada, el tratamiento que muchos interlocutores le dan al debate o a la discusión es de una pobreza intelectual, porque no solo se irrespeta el idioma con mala ortografía, con falta de coherencia, por la abundancia de epítetos o insultos, sino además por que abunda la vulgaridad, la falta de educación, la facilidad para juzgar o acusar, e incluso para promover falsas acusaciones contra las personas.

Lo ocurrido la semana pasada con la circulación de varios audios emitidos por un integrante de la comunidad LGTBI que con la cabeza caliente, y el uso de su exótico lenguaje, disparó contra varias personalidades de la isla toda suerte de reclamos, e improperios hacia sus diversos interlocutores a los que creía culpables de algún incumplimiento gubernamental y la profusión del mismo en chats privados, rebajó el nivel de la discusión al escalón más bajo de todo debate.

De un momento a otro, y seguramente sin proponérselo que se convirtiera en una gigantesca bola de nieve, lo que el interlocutor creía era un reclamo interpartes, se convirtió en un suceso universal que trascendió fronteras, ya que desde varias ciudades del interior y del exterior, empezaron a llegar de regreso los altisonantes mensajes que rápidamente despertaron el morbo de la sociedad por lo escabroso de los contenidos de los mismos, dando certeza a algo que no pasaba de insultos de grueso calibre.

Lo peor de todo no fue la bola de nieve en que se convirtió el tema aupado por el morbo social, sino que personas con alta capacidad de raciocinio, de educación y profesionalismo, de discernimiento, de comprensión de lo real y  lo fabuloso, no solo dieron crédito de todo lo que se oía, sino que además lo reprodujeron, lo, multiplicaron y sobre todo, lo disfrutaron, haciendo memes, o reenviando los textos, o armando tertulias con apariencia de una charla seria, rayando en prácticas que bordean no solo lo penal, sino que fácilmente podrían generar sanciones del recién estrenado Código de Policía..

Dice la sabiduría popular que “quien se deleita con la vergüenza ajena se expone algún día a sufrir la propia”, o dicho de otra forma, “el que la hace riendo, la paga llorando”.

Y lo verdaderamente grave de los audios que era una acusación de corrupción en un contrato de 1.500 millones de pesos con una supuesta “mordida” de 550 millones y de paso el chantaje al supuesto beneficiario por dos millones de pesos que confesaba uno de los audios, pasó desapercibido para el grueso de la población.

Vale la pena dejar aquí dos reflexiones ciudadanas sensatas de personas de las islas que contrario a lo asumido por otras muchas personas de diferente nivel, raza, credo, etc:

Kathy Paternina: “Algunos van hablando de un tema solo por que la gran mayoría también lo hace, sin saber realmente la profundidad y consecuencias del asunto, solo por estar a tono con las redes!. Cuan atrevida puede llegar a ser la ignorancia de algunas personas.

Raymond Archbold: Veo “profesionales y gente supuestamente  educada” haciendo birla públicamente de la desgracia de otra persona, sin saber siquiera si es verdad o solo una jugada política para desacreditar a una persona que estaba fiscalizando los recurso de la Gobernación”.

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