Se desborda la inseguridad

Ya las autoridades deben pasar de las ordenes de escritorio en los consabidos consejos semanales de seguridad a la acción inmediata que le ponga freno a tanta delincuencia desbordada que está actuando a sus anchas, de día o de noche, en la oscuridad o en el candor de la luz solar, en los parajes solitarios o en los centros poblados, delante de cámaras de vigilancia, o en el acecho y ocultamiento de la penumbra.

No podemos seguir oyendo el lamento de turistas que son robados en la playa, atracados en la calle, interceptados en el carro de golf, tumbados al suelo, lacerados en su humanidad.

Tampoco podemos escuchar de la mujer trabajadora a la que le hurtaron su moto, al vecino al que se le metieron a la casa, al residente al que lo esperaron en la esquina para despojarlo de sus pertenencias.

Los retenes y puestos de control que no deben ser únicamente para quitarle la moto al motociclista, es esa especie de embestida fiscalista de la Policía y la Secretaria de  Transito para meterle la mano al bolsillo con su comportamiento draconiano de multarlo por todo, deben ser permanentes, en todos los sitios, en sitios estratégicos y muy diferentes a los habituales, para verificar antecedentes, hacer requisas, descubrir delincuentes, etc. Las redadas en las barriadas, deben ser las nuevas estrategias encaminadas a descubrir ilegales y encaletados que se ocultan en ciertos guetos a donde no llega ninguna autoridad que por temor, comodidad o pereza prefiere no ingresar, para dejar quieto al malandro, mientras este no actúe.

Ya basta de tanta pereza, miedo, comodidad, inacción, falta de creatividad, falta de voluntad política. Las autoridades todas deben ser más eficaces, el gobernador del Departamento debe ser más exigente.

Ya los residentes perdimos hace rato la tranquilidad de este paraíso en el que se dormía con las puertas y ventanas abiertas, en las que el hospitalario raizal invitaba a llegar a los forasteros, pero lo que no nos podemos dar el lujo es de perder el turismo que es la principal actividad económica.

Tampoco podemos permitirnos que el trabajo de control al delito lo hagan de manera sumaria, extrajudicial, y como forma de control social que justifique la limpieza social,  grupos violentos, armados o auto defensas, cuando a quien corresponde es a la autoridad legitimada para controlarlo.

Aquí abundan los agentes del Estado: policías, infantes, soldados de aviación, naval y ejército e investigadores de policía judicial o de cuerpos técnicos de investigación que bien pueden contribuir a una mayor seguridad si se dedican todos a trabajar por un mismo propósito y articulan entre todos su trabajo para restituir la paz y tranquilidad que dicen haber recuperado para el interior de Colombia pero que a diario se pierde en el único verdadero territorio de paz del país.

One Comments

  • CLAUDET 17 / 05 / 2017 Reply

    HASTA QUE NO MATEN A UNO DE CADA FAMILIA LA GENTE VA A SEGUIR TOLERANDO Y HABITUANDOSE AL CICLO DE VIOLENCIA …..PORQUE ES TAN DIFICIL CONTROLAR A ESTOS DESOCUPADOS, PORQUE NO LOS PUEDEN SACAR DE LA ISLA, VIVIR EN SAN ANDRES DEBE SER UN PRIVILEGIO NO UNA OPCION.

Deja un comentario