Improvisación de autoridades genera más desorden en materia de tránsito en la ciudad

El pasado viernes 28 de abril cuando se celebraba el día del niño, la Gobernación del Departamento con el concurso de la Policía Nacional y su equipo de logística bloquearon el nororiente de la isla generando un impresionante caos vehicular y dejando embotellados los sectores de la Avenida Newball, Los Almendros, barrio Obrero, Zootas, el acceso rápido a la zona hospitalaria, Bight, Sagrada Familia y vía San Luis, obligando a cualquier persona que desde la zona de North End, sector financiero y comercial, deseara llegar a cualquiera de esos sitios, a dar una gigantesca vuelta por Juan 23 que se congestionó por completo, ya que al bloqueo de los dos carriles de la Newball a la altura del Coral Palace también se suma el bloqueo por obras públicas de las vías de Rock Hole y Boyacá.

En esas circunstancias cualquier contingencia que se presentará hacia esa zona quedaba en situación difícil de atender, por cualquier emergencia que se hubiera podido presentar, lo que demuestra la absoluta ausencia de planeación.

Pero no es esa la única improvisación y falta de planeación de las autoridades en materia de tránsito. Las acciones de recuperación de las vías se ha hecho con tal improvisación que no se puede llegar en motocicleta o automotor propio, porque no solo no hay sitios de estacionamiento público ni privado, que algunas personas han tenido que optar por usar zonas peatonales como parqueaderos temporales mientras realizaba diligencias bancarias o similares.

Entre tanto los nuevos guardias de tránsito que más que controlar el tráfico parecen encomendados a la tarea draconiana de cazar motos o automóviles a quienes poner partes de tránsito o inmovilizar vehículos para cobrarles multas, muestran cierta arrogancia en su labor fiscalista y algo de displicencia en resolver los trancones del tráfico vehicular.

A esto se suman cuestionamientos que algunos sectores ciudadanos empiezan a hacer a la idoneidad de estos como son el tiempo de formación para esa actividad, la cual requerirían cerca de un año de capacitación y medio año más para especialización, la poca práctica para levantar croquis en accidentes que por lo general dejan reservados para la Policía de Carreteras, reduciendo su labor a la colocación de partes o multas y la incautación de vehículos, mientras el verdadero trabajo de control al tráfico vehicular se le ha dejado casi exclusivamente a los bachilleres que hacen labor social como guías de tránsito.

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