La diabetes como indicador de salud ¿cómo está San Andrés, Providencia y Santa Catalina?

Christian Camilo Figueroa Millán (Médico y residente de segundo año de Medicina interna Universidad Militar Nueva Granada)

Las afirmaciones expuestas a continuación son un reflejo del punto de vista del autor. No comprometen ni expresan en ningún sentido la posición de la Universidad Militar Nueva Granada. La diabetes es una enfermedad que se caracteriza, en general, por dos mecanismos fisiopatológicos: a) la inadecuada producción de insulina por parte del páncreas (glándula endocrina), o b) la falta de aprovechamiento de esta hormona como fuente de energía por los diferentes tejidos. Cualquiera de las dos situaciones anteriores, desencadena un nivel elevado de glucosa (azúcar) en la sangre con consecuencias deletéreas en varios sistemas, como el cardiovascular.

Esta enfermedad es considera un problema de salud pública a nivel mundial. En el año 2014 la OMS (Organización Mundial de la Salud) revelo que existían 422 millones de personas con diagnóstico de diabetes en el mundo. Este dato muestra un crecimiento exponencial si se compara con los 108 millones de personas afectadas en 1980. Lo anterior, pone en evidencia que la diabetes es una enfermedad prevalente que, además, trae consigo un aumento en el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, e incluso, muerte para las personas que la padecen.

El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina no es ajeno a esta problemática en salud. Según datos del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), en el año 2017 se presentaron nueve defunciones atribuidas directamente a diabetes, las cuales representaron el 3.6% del total de la mortalidad reportada ese año en el departamento. Este número de defunciones podría parecer una cifra pequeña. Sin embargo, interpretar este dato de forma aislada excluye las muertes de origen cardiovascular asociadas a diabetes que constituyeron el 30% de la mortalidad reportada en la isla, cifra que supera ostensiblemente el número de muertes violentas o accidentales (4%). Según informo la secretaria de salud departamental, la tasa de prevalencia en diabetes para el 2017 fue de 25,85 por cada mil habitantes y en lo que va del 2018, se estima en 11.53 por cada mil habitantes.

Analizar la situación en diabetes va más allá de evaluar una cifra de mortalidad. Como se ha mencionado, es una enfermedad con una morbilidad elevada que puede conducir a condiciones de discapacidad para los pacientes. Entre estas, se destacan la pérdida de agudeza visual (retinopatía diabética), el riesgo de amputación por pie diabético y, tal vez una de las consecuencias más temidas, la ERC (Enfermedad Renal Crónica). Esta última, es causada principalmente por la diabetes, tanto así que el 80% de los pacientes con diabetes desarrollan ERC.

Entonces, ¿cómo abordar esta situación? La diabetes es una enfermedad compleja que implica la puesta en marcha de las políticas de salud pública diseñadas por el gobierno nacional a través del ministerio de protección social. Para tal fin, existe una Ruta Integral de Atención en Salud (RIAS) para la diabetes. que busca articular población, equipo de salud, gobierno local, departamental y nacional. Esta estrategia propone un abordaje integral que permitiría el acompañamiento de cada persona en su ciclo vital. En este orden de ideas, los planes departamentales que intenten ejecutar los programas nacionales en salud deben realizar la adaptación a su microambiente específico. Es necesario una intervención iniciada desde la infancia, etapa en que la mayoría de las personas adquieren sus hábitos alimenticios, su actitud frente a la actividad física y en general su comportamiento en salud. Se debe tener en cuenta que fomentar una cultura en salud impactara positivamente en la incidencia de enfermedades prevenibles como la diabetes.

Adicionalmente, la tarea de enfrentar la diabetes como un problema de salud pública, debería ir de la mano de otras estrategias que propendan por el disminuir el consumo de azúcar en la dieta, como, por ejemplo, el impuesto a las bebidas azucaradas y la inclusión de información nutricional detallada de los productos que se consumen. Múltiples estudios han demostrado que el consumo de bebidas azucaradas se encuentra relacionado con una mayor incidencia de sobrepeso y obesidad, ambos factores de riesgo para el desarrollo de diabetes. Según la ENSIN (Encuesta Nacional de la Situación Nutricional) el 37.7% de los adultos entre los 18 y 64 años está en sobrepeso, lo que presenta casi 1 de cada 3 adultos colombianos. Además, uno de cada cinco es obeso (18,7%). Dicha encuesta, muestra un 56.4% de exceso de peso en los adultos colombianos que es mayor al 51.2% reportado en el año 2010.  Esta situación, está relacionada con el cumplimiento en recomendaciones de actividad física que se ubica según ENSIN tan solo en el 51.1%.

Ha habido algunos avances como país, muestra de ello, es el estudio realizado en 2016 por la Universidad Nacional, Universidad de los Andes y la escuela de salud pública de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel-Hill (EE. UU.). El mencionado estudio demostró que un gravamen del 20% a las bebidas azucaradas podría reducir su consumo (aproximadamente en 1.197 millones de litros). Esto disminuiría potencialmente la prevalencia de obesidad y enfermedades no transmisibles como la diabetes. Además, en este estudio se estimó un ingreso fiscal del 1% por año, que de ser reinvertido en políticas de salud pública podría aumentar aún más el beneficio en salud. Desafortunadamente cuando se presentó este proyecto en el congreso, la propuesta fue rechazada y quisiera pensar que los motivos estuvieron al margen de interés comerciales de particulares, sin embargo, es muy cuestionable desde una perspectiva científica.

En este orden de ideas, como médicos estamos abocados a intentar un diagnóstico oportuno en la fase más temprana de la enfermedad y a la educación de nuestros pacientes para que opten por hábitos saludables. En este punto cabe la pregunta ¿cuáles son los síntomas de la diabetes? Estos pueden ser variados, no obstante, dentro de los descritos como clásicos están: mucha sed, mucha hambre y pérdida de peso. Aunque, insisto, el objetivo en el manejo de la diabetes debe ser diagnosticar la enfermedad en un estado presintomático. Según recomendaciones de autoridades internacionales como la ADA (American Diabetes Asociation) se indica realizar por lo menos una glicemia en ayunas, o HbA1c (hemoglobina glicosilada) o test de tolerancia a la glucosa en pacientes con IMC (Índice de Masa Corporal ≥25kg /m2) que tengan familiares de primer grado con diabetes, latinos, afro descendientes, con problemas de colesterol y mujeres con diabetes durante su embarazo. El resto de la población debería contar con los citados exámenes sin son mayores 45 años, incluso sino tienen factores de riesgo.

Si todas las medidas preventivas fallan y tenemos una persona con diagnóstico de diabetes el objetivo terapéutico debe ir encaminado a mantener el mayor control posible para evitar complicaciones asociadas a la enfermedad. Actualmente el desarrollo farmacológico en esta patología ha evolucionado, es así como en los últimos años al menos han surgido tres familias nuevas de medicamentos que, aunque prometedores tienen la limitante de ser costosos, factor indiscutible en un sistema de salud como el nuestro.

De todo lo expuesto se puede deducir que en San Andrés, Providencia y Santa Catalina debemos encaminar todo nuestro esfuerzo de la mano de la secretaria de salud para afrontar la diabetes con un abordaje preventivo y convertirnos en garantes del cumplimiento de las políticas nacionales. La idea y la ruta ya está marcada, el problema es la ejecución. Según fuentes oficiales de la secretaría de salud departamental se está trabajando en políticas articuladas con el plan nacional de salud que buscan estimular una “Vida saludable y la prevención de condiciones no transmisibles”, se cuenta según refieren con la “estrategia 4 x 4” que aborda los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles. Además, las EPS (Entidades Promotoras de Salud) unen esfuerzos con programas de Promoción y prevención. Se intentó indagar con la secretaria de salud el impacto real de la “estrategia 4 x 4” en la incendia de diabetes, sin embargo, no se obtuvo respuesta.

Adicional a las políticas que se encuentran en curso, cuando pienso en este aspecto se me vienen a la mente ideas de campañas como: ¿qué tanto sabes de diabetes?, “comer mejor es vivir mejor”, “mi refrigerio sin refresco”, entre otras.  Debemos como sanandresanos seguir insistiendo no solo por una restructuración y fortalecimiento de nuestros hospitales Lynd Newball Memorial Hospital y local de Providencia sino por la ejecución de políticas de salud que generen un verdadero impacto en nuestra sociedad isleña. Sueño con un archipiélago ejemplo para el país en el manejo responsable de su salud porque al menos en diabetes, como en la mayoría de las enfermedades, es mejor prevenir que curar.

Comentarios (0)
Agregar Comentario