Basket Pepper de importación, hidropónicos y Bread Fruit cruzada.

Sector agropecuario de las islas está renaciendo gracias al emprendimiento empresarial juvenil

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Aun cuando la ganadería y agricultura no son hoy día actividades productivas con gran potencial industrial, ni con la capacidad exportadora que tuvo San Andrés en el siglo pasado mucho antes de la declaratoria de Puerto Libre, y subsisten como garantías de seguridad alimentaria o de supervivencia de familias sobre todo nativas y raizales, en los últimos años ha comenzado un resurgir de éstas y con nuevos actores que son jóvenes emprendedores tanto residentes como raizales que le apuestan a este renglón de productividad como un potencial empresarial generador de empleo y divisas.

“Hoy día hay un fenómeno de emprendimiento y de micro empresarios que están viendo la opción de desarrollarse a través de las actividades agropecuarias y resalto mucho lo que está ocurriendo con esa vocación productiva que además los casos más exitosos son de jóvenes que cambia el perfil generalizado que es por vocación de personas mayores y esto tiene que ver con el proceso formativo que proviene de los agro negocios, y que han encontrado capital semilla para apalancar sus negocios a través de programas del Fondo Emprender e Innpulsa”, explica John Manuel Rodríguez, promotor de programas de emprendimiento del Sena, Cámara de Comercio e Infotep.

Islas con historia agropecuaria

La explotación agropecuaria, antes de la declaración de Puerto Libre en el año 1953, era la base de la economía no solo para su subsistencia sino que alcanzó a ser exportador de productos como cocos y naranjas, y otros frutales y hortalizas, pero con esta declaratoria los agricultores isleños empezaron a abandonar paulatinamente esta actividad agropecuaria, dedicándose a otras actividades que tuvieron relación con el turismo y el comercio y los años que siguieron fueron tomando más fuerza por ser una fuente asequible y mucho mejor remunerada.

San Andrés ha sido tierra fértil para la agricultura, desde bosque primario, montes, arbustos, plantas y flores y los árboles majestuosos que cuidaban los suelos, cedros y robles, gigantescos cauchos y ceibas, jobos, caimitos, cocoteros y vegetación de pantano; hábitats para huertas y sembradíos de subsistencia y fincas y plantaciones en el pasado para naranjas, algodón, cocoteros, calabazas, berenjenas o el soril, que fueron básicos de la canasta familiar raizal, pero que ya no suple el mercado local y cómo afecta una dieta pobre a la comunidad isleña actual y futura.

Ante esta necesidad de motivar la cultura del agro en las huertas, las fincas, los patios, terrenos baldíos, terrazas y balcones con ventajas nutritivas y ganancias económicas que permitan independencia laboral y riqueza, muchos propietarios de tierras han empezado a buscar suplir la demanda de frutas, verduras y tubérculos por parte de hoteles y residentes pero la oferta aun no es tan alta que sigue dependiendo en buena medida de los productos introducidos.

Los cultivos son básicamente de pan coger, los excedentes de los productos son comercializados en forma fresca en puestos de venta, durante la semana, otros en tiendas, restaurantes y directamente distribuidos en las viviendas familiares.

Según John Manuel Rodríguez, el 99% de la producción agrícola viene de afuera y apenas un 1 por ciento es producción local, pero cada vez son más los emprendedores que desarrollan importantes proyectos agrícolas.

Y aunque es poca la asistencia técnica y el desarrollo tecnológico, exiguo apoyo de capital, los programas de emprendimiento han incubado la semilla de este resurgir, y lo que se busca es revertir la tendencia actual hasta llevarla como menos a un 30 por ciento de consumo de producción local contra un 70 por ciento de importados.
El ICA que tiene una sede en San Andrés, realiza visitas de inspección y vigilancia fitosanitaria para garantizar la calidad de los productos agrícolas. Los últimos reportes de esta entidad indican que unas 22 hectáreas de cultivos de plátano y banano, 5 de yuca, 20 de coco y 13 hectáreas de frutales, así como 12 establecimientos comercializadores de insumos agrícolas y 12 visitas de inspección a viveros han recibido supervisión.

Y en materia pecuaria 132 predios en los cuales se inspeccionaron 1.150 animales en San Andrés y Providencia para muestreos bovinos, y 119 predios de producción porcina, en los cuales se inspeccionaron 1.917 cerdos teniendo en cuenta que aunque es bajísimo el desarrollo ganadero, los nativos desarrollan para suplir su supervivencia, granjas porcinas y vacunas.

San Andrés tiene una producción de productos endémicos como el “Baskit Pepper” (ají picante) que solo se da en algunas islas del Caribe y que aquí es muy tradicional, el cual con todo el movimiento de la economía naranja tiene cabida para ser consumido como souvenir gastronómico por el turismo por su connotación tradicional y ancestral.

El joven empresario Nelson Marín, de Marin Farm viene desarrollando masivamente este producto y ya tiene negociaciones con empresarios de México interesados en este ají que no se conoce en ese país.

Pero también desarrolla hortalizas como tomates cherry, berenjenas, pimentón, cilantro común, pulpas de mango y guanábana, plátano, banano, bosco y bread fruit –productos orgánicos, que usan fertilizantes, fungicidas y compostaje natural- para entrar a mercados verdes, que en 8 meses ya ha logrado poner en góndolas de mercados locales más de 4 toneladas de productos facturados.

Los cultivos hidropónicos de lechugas, tomates, pepinos y otras hortalizas hacen hoy día de la canasta básica de producción agrícola que compite por su frescura con los productos traídos de afuera.

También hay experimentos agropecuarios interesantes como el que desarrolla un emprendimiento llamado Hidro Farm (usa riego por goteo) que cruzaron especies de frutos de pan coger criollo con otros similares del interior del país, y a través de una investigación crearon un Bread Fruit de menor tamaño pero mayor producción.

Pero más allá de los emprendimientos agropecuarios y la tecnificación e industrialización incipiente de la producción agraria, los bosques nativos siguen produciendo cultivos silvestres que aunque no son aprovechados para su comercialización, si son degustados por propios y extraños, como son el tinkin tuo o cañafístula, aguacate, mango, mamoncillo, tamarindo, guanábano, guayaba), bit an suiit o naranjo agrio, mamey, ciruelo, jumplom, papaya, caña, junbalin, o grosella, limonero, icako, soril o flor de Jamaica, patilla, melón, yuca, ñame, batata, ahuyama y mafafa.