El día que uno de los mas grandes genios de la humanidad, Albert Einstein visitó Colombia

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«Mi querida Betty. No te agobies con pensamientos perturbadores. Solo mira la situación en sí misma: eres 20 años menor que yo y tienes la vida por delante, mientras que yo estoy casi al final de la misma… No deberías mirar tu futuro en mí, debes buscar un hombre 12 años más joven que yo. Mientras lo encuentras, podemos disfrutar los días juntos, y pensar que una relación como la nuestra, libre y sin dificultades, es una de las cosas más hermosas que un hombre puede experimentar. Junio 6 de 1924.»

Por: ANDREA LINARES GÓMEZ 28 de marzo 2011 , 12:00 a. m.

Estas palabras eran para Betty Neumann, una de las tantas mujeres seducidas por la inteligencia y elocuencia del físico alemán Albert Einstein. El genio las escribió de su puño y letra en una conmovedora misiva que se mantiene intacta. Junto a esta reposan dos cartas más, dirigidas a su primera esposa, Mileva Maric, con quien tuvo una fuerte química arraigada por el amor a la física, y a Elsa Löwenthal, su prima y segunda esposa.

Elsa, incluso, le permitió a Einstein ver a Neumann dos veces por semana, para evitar que su marido se escabullese. Aunque este affair terminó en 1924, Einstein continuó sosteniendo relaciones amorosas con otras mujeres mientras estuvo casado con Elsa.

Los tres escritos hacen parte de los más de 60 documentos originales que contiene una exhibición traída del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York al país, y que muestran el lado humano, pacifista y científico de Einstein. Esta riqueza documental, unida a una serie de componentes interactivos para mostrar de forma simple sus teorías, acercará a los visitantes al hombre y al genio.

«La gente va entender cuáles fueron las teorías de Einstein que cambiaron el mundo de la física, así como su faceta humana: la del hombre con problemas y amantes por doquier, con una fama no buscada pero que no le incomodaba, porque le permitía hablar de temas sociales y políticos», dice Rosario Cabo, directora de investigación y desarrollo de Coolture Marketing, empresa que trae la exposición de Einstein al país.

El Claustro la Enseñanza albergará, por un tiempo aún no definido, manuscritos, fotos, videos, facsímiles, cartas y dispositivos tecnológicos que describen la vida y obra del físico. Él, un enamorado del amor, del judaísmo, del socialismo, de la física, de la geometría y de la igualdad, contará, a partir de parte de su legado -de Einstein existen 170.000 documentos recopilados en el Einstein Papers Project-, su visión del universo y de la humanidad.

Todo lo escribía y lo guardaba. Su secretaria, Gina Plunguian, recopilaba cada papel que llegaba a sus manos, y eso permitió reconstruir la cronología de su vida. «Hay muchas fotos de él cuando era pequeño… era como si se hubiera preparado para su grandeza», cuenta Cabo.

Curiosidades de la muestra Su primer artículo científico, escrito antes de los 16 años, acerca del ‘Estado del éter en un campo magnético’, y en el que cuestiona aquella sustancia invisible a través de la cual viajaba la luz -según ilustres científicos de la época- hace parte de la exhibición que ya comienza a tomar forma en el Claustro, una casa bogotana de extrema belleza arquitectónica.

Los visitantes también podrán ver allí, desde el próximo 9 de abril, su certificado de notas del colegio Aargau Kantonsschule, expedido en 1896 y que demuestra sus habilidades en física y matemáticas, así como su poca pasión por los idiomas.

«Hay un mito que dice que él era malo en el colegio, pero no es así. Era sobresaliente en física, geometría y matemáticas. Él desertó de la escuela porque le parecía que el sistema de educación alemán era autoritario», agrega Rosario.

El famoso libro de geometría que le regaló su tío Jakob Einstein cuando tenía 12 años, y que le abrió los ojos al mundo, el mismo que luego interpretó desde la física, así como los originales de cuatro papers (artículos) científicos que produjo en 1905 (llamado el año milagroso de la física) sobre el efecto fotoeléctrico, la cinética molecular, la electrodinámica y la composición de la luz, también forman parte de esta asombrosa exhibición.

De una pared cuelgan las 72 páginas sobre la relatividad especial, en las que aparece la famosa fórmula E=mc2, entre una serie de números fraccionarios y denominadores que parecen no tener fin. Muy cerca de este manuscrito reposan las cinco hojas que explican la teoría de la relatividad general, presentada en 1915.

Y qué decir de las cartas que envió al presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, (una de ellas en agosto de 1939) para advertirle sobre el peligro que representarían Hitler y los nazis para Europa, y los documentos públicos que desmienten su participación en la creación de la bomba atómica (él, en algún momento, le habló a Roosevelt de la necesidad de detener a los nazis, tal vez con una bomba atómica). «Soy pacifista y matar en tiempos de guerra no es mejor que matar en cualquier otro tiempo», decía el genio.

Las discusiones de Einsten y George Hale sobre la necesidad de esperar la ocurrencia del eclipse solar (que efectivamente sucedió en 1919) para demostrar las predicciones del físico acerca de la curvatura de la luz, quedaron plasmadas en una serie de cartas que serán igualmente exhibidas. Sus diatribas sobre la guerra y el racismo también podrán ser vistas.

Hasta las misivas de los admiradores del genio están dentro de los documentos guardados por él y que son parte de la exposición. Una de ellas, escrita por Frank Wall, en 1933, es bastante curiosa: el remitente le pregunta a Einstein si la gravedad hace que la gente haga ‘cosas estúpidas’ como enamorarse; y otra aún más divertida, de una niña de 6 años, que en 1955 le dice al genio que, al ver su foto en el periódico, pensó en que él tendría suficiente dinero para pagarse un corte de pelo.

Pero también están la medalla y el certificado del premio Nobel de física que le otorgaron en 1921 por su trabajo acerca del efecto fotoeléctrico; la exención del servicio militar en Suiza por ‘tener venas varicosas y pies planos y sudorosos’ y su pasaporte alemán.

Son miles de palabras escritas a mano y a máquina. Miles de ideas, todas muy bien sustentadas, en papeles bien conservados; incluso, una que lo persiguió por 30 años y con la que se fue a su tumba: la teoría unificada, un concepto físico que reúne la fuerza gravitatoria y la electromagnética

Tomado de: Archivo digital de El Tiempo