En 2020 Gobierno de San Andrés ha tenido que bailar con la más fea: Coronavirus y Huracán, de la emergencia sanitaria a calamidad pública

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Por Cesar Pizarro Barcasnegras  

Asesor de Prensa

Si al gobernador titular  Everth Hawkins Sjogreen le tocó bailar con la más fea del Coronavirus, al gobernador encargado Alen Jay Stephens le ha tocado con la del coletazo del huracán ETA, pero además en medio del Covid19.

Y es que este Gobierno no la ha tenido fácil ni un solo minuto. Quizás el periodo de corta luna de miel de que pudo disfrutar la Administración luego de posesionarse en el cargo después de un periodo para dejarlo en el olvido, fue el segundo mes del año cuando la Administración hizo presencia exitosa en la Feria de Anato donde San Andrés se destacó como uno de los mejores destinos y proyectaba una promoción exitosa del destino, pero apenas comenzaba a conocerse al otro lado del Planeta la presencia incipiente de un virus del que no teníamos noticias que nos llegaría también en forma de Pandemia.

El primer mes apenas fue de acomodamiento y de escogencia del equipo de trabajo, pero poco antes de posesionarse en el cargo comenzó una feroz e implacable oposición contra la novel Administración que le tocó lidiar con la mentira y la especulación como estrategia de ataque orquestada desde afuera, en donde incluso le atribuyeron falsamente al Gobierno una intervención para favorecer amigos y allegados con créditos del Icetex, que el propio presidente de la entidad, no solo no dudo en aclarar, sino que categóricamente rechazó y explicó en sendas sesiones en el Banco de la República y la Asamblea Departamental.

Con esa discusión mezquina opacaron los éxitos logrados en materia promocional por el Departamento en la Feria Turística Internacional de Anato, que logró posicionar a San Andrés como el primer destino de playa y sol de Colombia, y tras un retorno a ese evento ferial con todas las de la ley, luego de una pálida ausencia, al reemplazarse el magno evento del turismo colombiano por un reinado en Ecuador en la Administración anterior.

Y luego vino el Coronavirus, y tomó por sorpresa a todo mundo. A los gobiernos les tocó improvisar medidas de urgencia para proteger la población del embate a la salud pública, que a pesar de lo controlado que se ha logrado mantener por las acciones gubernamentales, ya cobra 31 muertos.

Esa primera etapa de la difícil crisis que ha afrontado el Archipiélago en este año para olvidar, la logró atender con mucha dedicación y responsabilidad el Gobierno Departamental durante la administración del titular Everth Hawkins Sjogreen, pero también le ha tocado continuar a su pupilo, el actual gobernador encargado Alen Jay Stephnes, que ha mantenido con algo de más flexibilidad por el avance de la Pandemia por la superación de la curva de contagio.

Y cuando todo parecía indicar que le tocaría continuar con esa misma prioridad ante la emergencia actual, y paulatinamente ir avanzando hacia la implementación del Plan de Desarrollo inscrito por el actual mandato, surgió la emergencia que dejó el poderoso Huracán ETA, cientos de kilómetros después de haber pasado por las aguas del Archipiélago donde llegó convertido en depresión tropical y rápidamente se convirtió en tormenta tropical y huracán categoría 4.

Aunque todo hacía prever que San Andrés había quedado a salvo del embate de los vientos huracanados como casi siempre ha ocurrido por virtud de una misteriosa mano divina o una gran barrera arrecifal, más de 12 horas después de haber enrutado hacia Centro América, las fuertes marejadas que dejó a su paso ETA arrasaron  todas las zonas litorales y el borde costero del suroeste de San Andrés, destruyendo al menos unos seis balnearios turísticos, entre ellos el legendario Hoyo Soplador y la Piscinita, acabando con negocios de décadas, y con las viviendas de algunos nativos.

Las marejadas acabaron negocios que generan empleo y empresa productiva, las cuales apenas empezaban a reiniciar operaciones tras la parálisis que dejó por más de seis meses la Pandemia del Covid19, y tras ser arrasada por las impetuosas aguas marinas se perdieron y requerirán de algún apoyo oficial para reponer lo perdida, y eso tomara un tiempo.

Si a Everth Hawkins Sjogreen le correspondió declarar la emergencia sanitaria por Covid19 a Alen Jay Stephens le correspondió declarar la Calamidad Publica, y con ella se busca atender a las decenas de damnificados,  para lo cual creo un equipo de profesionales trabajadores sociales, ingenieros y arquitectos encargados de recabar toda la información socio económica, y hacer las evaluaciones arquitectónicas, de materiales, áreas de construcción, etc, que permitieran determinar cuántas familias quedaron damnificadas y que clase de estructuras perdieron por cuenta del devastador oleaje.

Pero esto no se ha hecho de manera aislada por parte del Gobierno Departamental, sino que en forma inmediata el Ente Territorial se apersonó de la situación y convocó al Consejo Departamental de Prevención y Atencion de Deastres, Crepad dando inicio en la etapa de prevención frente a las lluvias que se anticipaban se vendrían después del fuerte oleaje y fuerte ventisca, limpiando canales pluviales, recogiendo los escombros con todas las entidades del Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, haciendo recorridos a las zonas mas vulnerables e impactadas, para de inmediato hacer el inventario de daños y damnificados.

Y ya reunidos en el Crepad se procedió a la declaratoria de calamidad pública, debido a que el inventario de estragos reportaba la existencia de daños en cubierta, estructuras de madera, etc. y se requería una urgente respuesta oficial.

“Como Consejo Departamental de Prevención y Atención de Desastres y con el acompañamiento de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres se tomó la decisión de hacer la declaratoria de calamidad pública para poder atender de manera inmediata los daños, esto además implicará un Plan de Acción donde el Departamento debe identificar recursos para atender las necesidades y la Nación podrá aportar para ayudar a reconstruir lo destruido por la fuerte marejada. Con las fuerzas militares y maquinaria amarilla de manera mancomunada y apoyo de la comunidad limpiando todo y apersonándose de su porción de territorio y removiendo los escombros que arrastró la poderosa marejada”.

“Hay varios frentes de trabajo que conforman ingenieros, arquitectos, brigadistas de la UNGRD, trabajadores sociales, etc. se han hecho diferenciación de materiales para definir ayudar a las diferentes comunidades. A los comerciantes de los balnearios se trataran de ayudar en marco de la declaratoria de calamidad pública, pero lo que es claro es que para el Gobierno, el fenómeno natural nos está dando un aviso y se ha vuelto repetitivo desde lo gubernamental que hay áreas que no deben ser ocupadas porque sabemos que estos fenómenos naturales pueden generar los impactos como los que han sucedido y en el Plan de Acción va a quedar claramente identificado cuando es procedente patrocinar que siga un establecimiento en ese sitio y cuando no es procedente que siga”

De modo que el mandatario ha asumido el compromiso de la atención en marco de la calamidad pública pero también la seriedad y responsabilidad de exigir que no se promoverá la ocupación y reconstrucción de asentamientos o establecimientos desaparecidos por la marejada del huracán ETA si se constituyen en áreas de alto riesgo de nuevos estragos.

*Asesor de Prensa