Fútbol, fiesta y humanidad

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Por: Daniel Newball H. 

En alguna vez, tal y como me sucede a mí, nos pasa por la mente como dos equipos con jugadores de alto nivel llegan a una cancha y alcanzan un punto del transcurrir del juego donde un conjunto supera a otro en juego, dinámica en la cancha y en el marcador de anotaciones.

La respuesta es simple, todo radica en la preparación física de los jugadores, un concepto en la que se conjugan elementos fundamentales como la alimentación, hidratación, horas de sueño, manejo de la capacidad psico-neuro-motriz y la presión de los aficionados durante el juego.

La importancia del entrenamiento en el deporte y en especial en el fútbol es infinita, así un futbolista que no se entrene adecuadamente no rendirá en los partidos como otro que sí lo haga.

El plan de acondicionamiento físico se divide en dos partes actividades de fondo en larga distancia (aerobias) y carreras de velocidad (anaerobias).

En un deporte de contacto físico como es el fútbol, las lesiones son inevitables. Sin embargo la consecución de un alto nivel de forma física y la realización de los ejercicios de calentamiento adecuados puede reducir el riesgo de abandonar la cancha antes del final del partido.

Todo un proceso de manejo psicológico al que también se involucra, y de eso hay evidencias, de la presión que ejercen los apostadores, los cuales manejan grandes capitales de dinero y del cual, se dice, le otorgan porcentaje a los jugadores involucrados en el juego por ofrecer un “performance” que no afecte sus intereses monetarios.

Observando los juegos de la Copa del Mundo FIFA Brasil 2014, me he podido percatar que los países europeos, que antes abrumaban a todos los equipos de otros continentes, a excepción de Brasil y Argentina, ahora han tenido que ceder ante los equipos africanos, centroamericanos y asiáticos, incluso ante países que pese a su poderío económico e industrial no le prestan mucha atención al balompié pero que ahora rinden en esta disciplina, como Estados Unidos y Australia, ya que cuentan con centros de alto rendimiento deportivo donde calculan la talla y el peso de las personas desde muy jóvenes, de acuerdo a sus condiciones, los ponen a jugar al fútbol.

Colombia, y para orgullo nuestro, ya cuenta con futbolistas que, a pesar de su buena capacidad física para jugar al fútbol, no concentraba sus esfuerzos por la construcción de personas capaces de tener una vida después de la práctica del fútbol, un deporte que no permite un largo tiempo de actividad por su exigencia física, pese a que existen jugadores corriendo las canchas a los 35 o 40 años de edad.

Ahora para ser futbolista se requiere ir al colegio, cumplir un horario, implementar una disciplina y tener un proyecto de vida después de su vida en las canchas.

Una situación que se vuelve importante y complementario a su gran capacidad física forjada en bien tecnificados y sustentables centros de alto rendimiento deportivo, sumado a la preparación que desde muy jóvenes se implementa en los deportistas al ser llevados a jugar en clubes deportivos europeos desde una tierna edad.

No son desconectados de sus tradiciones culturales, pero se refuerzan de forma intensiva sus capacidades deportivas como futbolistas de modo que puedan enriquecer una disciplina que cada vez se vuelve de aceptación universal, no cabe duda que el nuevo orden mundial requiere, no sólo de saber internet sino de saber y entender el fútbol.

Ya hay grandes exportadores del fútbol, como Brasil, que está pensando en mandar jugadores por menos tiempo de modo que puedan regresar con el tiempo a sus país de origen menos desgastados por estar tanto tiempo en canchas europeas ganando millones de dólares, de modo que el vínculo se sigue reforzando pese a las atractivas ganancias que otorga el fútbol del antiguo continente.

De modo pues que el factor humano hace su aparición con más brillo durante una competencia como la Copa del Mundo de fútbol, más aún cuando el entusiasmo por el buen desempeño de la Selección Colombia está viva, pero lo que es necesario celebrar es que más allá del negocio y el espectáculo, al fin se está pensando en la persona, en su capacidad de lograr grandes hazañas, de celebrar y de poder tener una vida al final de un torneo orbital porque lo que importa, en el nivel físico y espiritual, es el ser humano.

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