La alegría de Teleislas / el otro lado

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Por: Ómar Rincón
18 de agosto 2019 , 09:00 p.m.

Los canales regionales tienen tumbao. Y el que tiene más sabor es Teleislas. Tiene una identidad única, esa de lo creole, que habla su propia lengua, sabe a calipso fusión y está llena de rostros y voces con alegría de su maravilloso mar.

Teleislas saca el sabor de su precariedad, ya que no tiene gran equipamiento técnico; bueno, como todo lo de San Andrés, región a la que el Estado colombiano ha abandonado.

Pero no importa, poco en lo técnico, pero es potente y singular en lo estético y narrativo porque está basado en esa identidad única que da el mar, el ser isla, el ser creole, el ser raizales, el ser únicos y en el talento de su gente.

El ‘morning show’ con que arranca el canal es tal vez el mejor programa de la mañana de toda la televisión colombiana, tiene dos presentadoras con desparpajo y gozadera para que la pantalla las ame; todo es colorido en el set, parece una fiesta a las 8 de la mañana, y se le nota el sabor, la alegría y el espíritu que marca la isla.

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El canal juega todo el día con minidocumentales sobre lo que significa ser y vivir en San Andrés, Providencia y Santa Catalina, teniendo como referencia su propia lengua, esa música que desde el calipso se fusiona con todos los ritmos y que intenta hacer justicia a las múltiples formas azules de su mar. Toda una celebración de la identidad en la que viven.

Hay musicales toda la tarde, donde se aplaude los ritmos de la isla, pero cada vez más adobados con reguetón; sus microprogramas y campañas tienen buen trabajo gráfico, son sugestivos y divertidos.

Teleislas ha logrado construir un canal único y diferente en la televisión pública colombiana porque es una celebración cultural de lo creole (lengua y forma de ser); hace una televisión poniendo el cuerpo, una tele que baila; una actitud con la intención de acercarse a la gente, acogerla, cuidarla y vincularla.

Cuando se les pregunta a los que la hacen ¿a qué sabe Teleislas?, ellos responden que “sabe a basket pepper, refresh like soril and basli”. Y, ¿cómo suena?: “Suena a horse jaw bone and tube”, responden sonriendo. Sabe y suena a San Andrés y Providencia.

Su alegría se habita con colores vibrantes, alegres, cálidos desde donde demuestran todo su poder, energía y conexión espiritual con sus modos de ser, creer y estar en el mundo; un canal con alta espiritualidad.

Las debilidades están en que trabaja con pocos recursos; que el noticiero es muy serio y correcto; que le hace falta ser más ciudadano y atrevido en la narrativa, e intentar la ficción.

Teleislas ha logrado tener potencia y fuerza gracias a la exploración de su identidad. Por eso, si uno pone este canal, se deja ir en su paisaje, música e historias. Una televisión suave que arrulla como su mar.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión