La casa de la esperanza la tiene Judith

0

Y es de todos…

Ese 16 noviembre de 2020 los vientos huracanados quitaron a Judith gran parte de las láminas de eternit de su techo. Una morada que se encontraba desaliñada por la soledad que la ocupa; ya que ella es su única habitante. Conservar en buenas condiciones su gran patio, el jardín y enseres, es un trabajo de grandes magnitudes para una persona de la tercera edad; a quién en ese catastrófico día para el Archipiélago, se sumaron a las preocupaciones de la maleza, la falta de servicios públicos y la basura acumulada: las goteras a chorro, el frío y la intemperie.

Veinte años de añoranzas desde la partida de este mundo de su esposo, las vicisitudes de la vida y un huracán categoría cinco alcanzaron para deteriorar su casa, su techo y de paso amilanar un poco su brío. Judith Posada es una señora de 77 años de edad, que tiene su vivienda en el barrio Morris Landing de San Andrés isla desde 1991.

Allí, a unos 40 metros de las playas de este sector en donde los embates de Eta e Iota se sintieron con más fuerza en la isla sanandresana, queda esa casona que es su único y más preciado bien material. Esa casa que con esfuerzo construyó junto a su difunto compañero; y que hoy, gracias la Acción Unificada del Estado desarrollada entre la Armada de Colombia, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres -UNGRD- y la Primera Dama de la Nación María Juliana Ruiz con gran esfuerzo fue reparada, amoblada y llena de esperanza.

Esa esperanza que nunca perdió y que hoy se convierte en alegría, esparcida por cada recoveco de esta vivienda que se convirtió en el hogar de siete jóvenes Infantes de Marina del Batallón de Policía Naval Militar No.11 adscrito al Comando Específico de San Andrés y Providencia. Muchachos que juraron defender la Bandera, hicieron patria poniendo solidariamente sus conocimientos en albañilería, electricidad, y construcción de obra blanca, para trabajar día a día, arduamente, por el bienestar integral de esta señora.

Desde noviembre hasta febrero pasaron tres meses en los que Judith vivió en precarias condiciones, subsistiendo con los subsidios económicos mensuales del Programa “Colombia Mayor”, ayuda que se multiplicaba gracias al cuidado desinteresado, permanente de su fiel vecina y amiga Eveling De León. Quién se ha convertido en su protectora ante la carencia de hijos y familiares cercanos de esta señora, y gracias a quién un día conocimos de su historia.

Fue a comienzos de febrero. La Armada de Colombia, la Fundación Con Toda el Alma y otras entidades de Estado, pasaron cerca al sector repartiendo ayudas humanitarias, como parte del esfuerzo constante del Estado por focalizar la asistencia estatal en zonas periféricas y afectadas por el paso de los huracanes Eta e Iota. Eveling al ver la noble labor realizada por los Tripulantes de la Institución Naval y demás entidades, condujo a varios de los participantes de esa actividad para que vieran la casa de su amiga Judith.

“Se fueron casi llorando de ver cómo estaba mi casa, y de ver cómo estaba durmiendo yo. El huracán destechó la casa. Apenas me quedó un rinconcito donde yo dormía y tenía que tapar mi cama con unos cartones para que no se me mojara” cuenta Judith sobre la impresión que se llevó el Comandante de la Armada de Colombia Almirante Gabriel Pérez Garcés, el Contralmirante Hernando Mattos Comandante del CESYP y otras autoridades militares que visitaron en primera instancia el lugar.

Desde ese momento y hasta finalizar esta obra humanitaria la cual fue encomendada por el mismo Presidente de la República, se sumaron el talento humano de los hombres de la Armada de Colombia, la gestión para la consecución de materiales de construcción por parte de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres, además de la obtención de electrodomésticos y muebles por parte de la Primera Dama de la Nación quién también conoció de esta historia de resiliencia y decidió sumarse a esta noble tarea de hacer todo lo posible para brindar unas condiciones de vida dignas para esta anciana.

“No me imagine que fueran tan queridos y ahora que estuvieron acá en mi casa ayudándome todos. El Coronel, los Infantes, todos son maravillosas personas. Nunca tendré como pagarles. Dios es quién le pagará todo lo que han hecho conmigo. Nunca me imaginé que esas personas fueran tan queridas, mejor dicho. Eso fue Dios que me los mandó… Y el Ángel Miguel” afirma Judith, con una sonrisa llena de gratitud.

Después de este valioso esfuerzo mancomunado por reconstruir y amoblar la casa, esta fue entregada el pasado 29 de abril por Susana Correa Gerente de la Reconstrucción del departamento Archipiélago, en compañía de autoridades militares y civiles. Este renovado hogar en Morris Landing ahora simboliza la esperanza que guarda el pueblo raizal e isleño de reponerse satisfactoriamente de los embates de la naturaleza. Además, tiene impregnado en sus paredes y techos el esfuerzo de todos los funcionarios públicos, miembros de las Fuerzas Militares y de Policía y demás colombianos que han llegado a San Andrés, Providencia y Santa Catalina desde todas las latitudes de Colombia para trabajar de la mano de la población civil por un Archipiélago unido y con un nuevo amanecer.
.

Deja un comentario