La diplomacia de las vacunas y el balance de poder en Asia

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Más de un año ha pasado desde el inicio de la crisis sanitaria global ocasionada por el coronavirus y, desde entonces, las dinámicas de poder en el mundo se han ido modificando y las vacunas se han convertido en bienes clave para la seguridad e influencia de todos los países.

En 2020, se llevó a cabo una intensa competencia por desarrollar una vacuna.

Ahora, hay 11 avanzadas, que han sido aprobadas por lo menos por un país, y hay otras 20 en la última fase de pruebas. Por lo tanto, la siguiente carrera se ha concentrado en su producción, adquisición y aplicación.

El 16 de enero, India comenzó la campaña de vacunación más grande del mundo para inocular a sus casi 1.3 miles de millones de habitantes.

A su vez, China espera vacunar a 50 millones antes del inicio de las festividades por el Año Nuevo Chino este 12 de febrero, lo que equivaldría a la población de Colombia.

Además de los esfuerzos nacionales, ambas naciones asiáticas han buscado acercarse a otros países ofreciendo vacunas producidas en sus respectivos territorios.

Esta práctica se identifica como parte de la “diplomacia de las vacunas”, que ha resonado con mayor frecuencia en las últimas semanas.

Aunque hay quienes aseguran que este tipo de diplomacia se encuentra desde la invención de la primera vacuna, el término cobró mayor relevancia durante la Guerra Fría gracias a la lucha contra la polio y a los esfuerzos por erradicar la viruela en la década de los 70.

Esto debido a que logró unir a naciones con ideologías enfrentadas en interés del bien de una causa humanitaria.

Posteriormente, en 2000 se conformó la Alianza para la Vacunación —conocida como GAVI— que hoy lidera la iniciativa COVAX para garantizar una distribución equitativa de vacunas contra la COVID-19.

China se ha posicionado como un actor clave en la carrera de la vacunación global, lo cual también le ha permitido fortalecer su presencia en el Indo Pacífico.

La potencia asiática cuenta con grandes ventajas para liderar en la diplomacia de las vacunas: ha logrado controlar la pandemia con éxito al interior de sus fronteras; posee un aparato de exportación de vacunas amplio y eficiente; y las vacunas que ha desarrollado exigen requisitos de transporte y mantenimiento más sencillos, como la temperatura requerida.

La “Ruta de la Salud” de China se ha convertido en una pieza clave en la estrategia de este país, que busca reencauzar la percepción internacional sobre su papel en la pandemia, proyectándose como una parte valiosa de la solución.

Además, es una forma de fortalecer lazos y afianzar su influencia especialmente entre los países en desarrollo.

En este sentido, China tiene acuerdos con cerca de 22 países para la venta de sus vacunas. También, anunció que daría asistencia a 53 países en desarrollo como Brunéi, Nepal, Guinea Ecuatorial, Filipinas, Mongolia, Pakistán, Senegal, Marruecos y Egipto, entre otros.

India reconoció un área de oportunidad que le permite cumplir con su imagen como un actor internacional comprometido con el bienestar de la humanidad, además de fortalecer lazos de amistad con los países vecinos y hacer contrapeso a la presencia china en su región.

La ventaja de India, considerada la farmacia del mundo, es que producía 20% de los medicamentos genéricos mundiales y cubría 62% de la demanda global de vacunas.

En otras palabras, Nueva Delhi tiene las instalaciones y capacidades para llevar a cabo la monumental misión de la producción, además de contar con la confianza y el reconocimiento en esta área.

Al poco tiempo de iniciar su campaña nacional de vacunación, Nueva Delhi comenzó también con la exportación de dosis de vacunas a sus vecinos como Myanmar, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka, Afganistán y Maldivas. Incluso, el ministro de Relaciones Exteriores ha anunciado con orgullo que estos donativos han llegado “más allá del vecindario” hasta sus aliados en el Medio Oriente —como Omán, Kuwait y Egipto—, robusteciendo aún más su iniciativa de Vaccine Maitri, o amistad de las vacunas.

Los efectos de estas iniciativas de acercamiento que han desplegado India y China podrían tener efectos clave para la salud de las poblaciones beneficiadas y el desarrollo de otros proyectos importantes, además de tener efectos en el equilibrio de poder regional. Según el Índice de Poder en Asia 2020 —que incorporó las percepciones nacionales e internacionales sobre el manejo de la pandemia como parte de sus indicadores—, publicado por el Lowy Institute, China continuaba en el segundo lugar del ranking general. En este orden, Estados Unidos,si bien se mantenía como puntero, experimentó la peor caída en comparación con los demás Estados contemplados, lo cual significa una menor brecha de poder entre Washington y Beijing. Por su parte, India aparece en el cuarto sitio después de Japón y con un puntaje que lo descalificaría como “poder mayor”. No obstante, la diplomacia de las vacunas podría modificar ese marcador este año, por lo que, sin duda, deberá incorporarse como un indicador indispensable para la edición de 2021.

La comunidad internacional cuenta con planes más definidos para enfrentar este segundo año de la pandemia, aunque no esté exento de retos nuevos.

También se ha hecho evidente la importancia de la cooperación internacional para superar los desafíos que hicieron ebullición en 2020.

La diplomacia de las vacunas se ha presentado como una nueva herramienta en las disputas de liderazgo regional en Asia y otras partes del mundo. Sin embargo, es crucial no perder de vista que aún hay muchos países rezagados y que vencer la pandemia requerirá de la mayor solidaridad internacional para el beneficio de toda la humanidad. Tomado de Milenio