La Fe, los baños y las cisternas salvaron a los habitantes de Providencia y Santa Catalina de una catástrofe mucho peor

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Tres elementos fueron fundamentales para que los habitantes de Providencia y Santa Catalina salvarán sus vidas frente al poderoso huracán Iota en categoría cinco.

Por un lado la fe que muchos atribuyen a una presencia divina que los salvó de morir bajo el impacto de los fuertes vientos huracanados  y que están testimoniados en la forma como la virgen que se erige a lo alto de Santa Catalina en inmediaciones del fuerte Warwick permaneció intacta y sin ser destruida por el fenómeno ciclónico.

Y por el otro lado la existencia de baños y albercas en las casas donde las familias pudieron resguardarse por más de cinco horas.

Aunque también podríamos agregarle que la accidentada topografía de Providencia y Santa Catalina, con muchas montañas, en algo debió incidir para que el impacto de los fuertes vientos fuera frenado por esos sistemas montañosos.

Según un informe de BBC News, «solo algo sobrenatural» pudo haber salvado de la muerte a toda esa población después de ver la devastación que causó el huracán.

Afiema la publicación que Providencia ha mantenido intacta su religiosidad, entre protestante y cristiana, siendo un aspecto central de la vida isleña.

Duque estuvo en las islas el miércoles. Destacó que una virgen se mantuvo intacta.

«Los isleños son muy religiosos, muy conservadores en su manera de entender la religión, y cuando llegó la tormenta las oraciones de todos se conectaron como una cadena», dice Adrián Villamizar, pastor de la iglesia adventista de Providencia.

En la isla desde hace tres años, Villamizar pasó nueve horas refugiado en el baño de la casa de un vecino mientras pasaba el huracán: «Nos metimos ocho personas en un baño sosteniendo un colchón como protección. Pensamos que no íbamos a vivir ya. Las horas pasaron volando. Nosotros solo orábamos, pero las otras personas lloraban, se desesperaban».

Tanto él como Marichel Peñaloza atribuyen su sobrevivencia al desastre natural a un efecto sobrenatural: «La única explicación es que Dios es misericordioso, que nos ama, que esto es un llamado de atención, de que tenemos que cambiar nuestra actitud y de pensar», dice ella.

El mismo Iván Duque les dio una interpretación religiosa a los eventos, al destacar que la efigie de una virgen en un punto alto de la isla se ha mantenido intacta: «Muchas personas decían que ella es milagrosa, porque evitó muchas muertes en la isla», dijo el mandatario.

Al día siguiente de la tormenta, Peñaloza participó del saqueo de una tienda de la isla. «Y yo te confieso, entré y saqué unas maltas y jabón y un paquete de pan, pero la gente, a pesar de todo, estaban bebiendo cerveza y caliente, como celebrando».

«Entonces yo digo, hombre, cómo es posible que estén celebrando después de todo esto. Al contrario, eso es un llamado de Dios para que nos entreguemos a él, porque si no fuera por él no estaríamos vivos», concluye.

Los baños

Pero más allá de esta deducción sobrenatural, hay otros elementos que pueden explicar a por qué hubo tan pocos muertos.

«Todo el mundo se preparó», explica Juanita Ángel, dueña y administradora de Cabañas Agua Dulce, uno de los pocos hoteles que hay en Providencia.

«Todo el mundo amarró sus techos, selló sus ventanas, se organizaron, se pasaron a un lugar seguro, fueron a los albergues, pero el huracán fue tan fuerte que voló todo y no quedó un solo techo», relata.

La mujer se resguardó con unas veinte personas en el que quizá es el único búnker subterráneo de la isla preparado para un escenario como este.

Para Marichel Peñaloza «la mayoría de la gente se salvó porque se metieron a los baños, porque son los únicos (espacios) que tienen el techo de cemento».

Ella, así como Villamizar, pasó la noche de la tormenta dentro de un baño junto a una decena de personas. Y eso les salvó la vida.

Con información de BBC Mundo y foto de El Espectador

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