La vieja San Andrés y sus goletas

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Desde los puritanos hasta la gran red de la Internet, la historia sigue su rumbo, sin que aún los isleños la conozcan completamente. Mapa medieval de la isla de Santa Catalina. Los ‘Puritanos’ huían del régimen de terror religioso en Inglaterra y buscaban nuevas tierras donde establecerse. Esta iniciativa no solo afectó la historia de nuestras islas, sino que también dió origen a la nación norteamericana.

Mapa de 1.629 años en que los puritanos ingleses hicieron presencia temporal en el archipiélago haciendo parte de la historia de esta región tan querida para quienes la sienten tan Colombiana como la parte del Caribe y el Pacifico que nos corresponde. S/V Zirome. Durante más de 50 años en el siglo 20 los isleños tuvieron en las ‘Goletas’ el medio de transporte por excelencia con el cual se contactaban con todos los países de Centroamérica, los Estados Unidos, y Cartagena el puerto más cercano de nuestro país con las islas; donde, además,  llegar a Bogotá podía durar meses y meses de viaje. Hoy este trayecto se realiza en dos horas  y en avión.

Por. Alberto Guerra García.-

Caminando por la avenida ‘Colón’, en una pared que encierra lo que durante muchos años fue la sede del banco de la República, espacio que supuestamente ocupará a futuro la más grande biblioteca de la isla de San Andrés, se encuentra desde hace varios años una exposición de fotografías que cuentan parte de esa historia que no se ha podido completar aún para ser contada a los hijos de esta tierra. Que bueno, que así como se describen estas fotografías, también se pudiera conocer la historia aún inédita de las islas de San Andrés,  Providencia, y Santa Catalina, esa misma que aún desconocen sus propios hijos en una gran mayoría. 

Allí, se logra leer lo siguiente: -“¡Tierra a la vista! Aviso que se gritaba al interior de la goleta al avistar tierra.

En el principio creo Dios los cielos y la tierra

Y la tierra estaba desordenada y vacía

Y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo

Y el espíritu se movía sobre la faz de las aguas

Y dijo Dios sea la luz y fue la luz.

(El primer libro de Moisés llamado Génesis, Capitulo 1 versículos 1 al 3)

Hubo una época en que las islas conocieron el silencio. La vida animal y vegetal vivieron con libertad para crecer y multiplicar, porque no había humanos. Los arboles se extendían hasta la altura deseada. Los cangrejos construían trincheras con dos y tres salidas, las iguanas y caimanes de Providencia se arrastraban por el lugar sin temor. Había muchos pájaros pero más llegaban en el mes de octubre y sus cantos llenaban los vacíos del lugar. Y todos los animales inclusive los insectos salían en las noches de luna llena para contemplar el beso del mar con la luna. Y en las noches negras. Salían fantasmas de las tumbas regadas por la orilla de las playas corriendo desesperados en busca de sus naves para volver a sus tierras de origen. El mar bañaba las playas y acantilados y la espuma de las olas, rodaban calladas. La lluvia y la brisa llegaban a veces fuertes y sonoras, pero la espesa vegetación amortiguaba el rumor característico, mientras otros días, el calor del sol. Fue la época en que las islas conocieron el silencio. Pero una mañana del año 1.629  todo cambió. A la bahía de Providencia entraron tres embarcaciones: Earl of Warwick, Somers Island, y Rose Y Robert. Y, con hombres alistándose sin permiso para bajar a tierra e interrumpir, lo que por años ni los espíritus de los muertos dejados en la isla se atrevieron.

Flota isleña en 1.630.

-“El barco en que llegaron los puritanos en 1.630 se llamaba ‘Sea Flowers’ después a la flota de los puritanos y la ‘Providence Island Compani’, se sumaron hasta el año 1.641, embarcaciones construidas en el viejo mundo con los nombres de ‘Charity’, Long Robert, Elizabeth, Blessing, Spectation, Golden Folkland, C. Pluetorn, Spedition, Smallow, Mary, Hope, Mary Queen of Bohemia, William and Anne, Salutation, Providence, William and Sara, Dolphin Sea Spy. Los puritanos abandonaron las islas en 1.641 y en el siglo XVIII los pocos plantadores que habían descubierto la isla de San Andrés se dedicaron a la siembra del algodón y tabaco”, concluye el escrito.

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