Las rayas en el cielo insular que a menudo pintan los aviones de propulsión a chorro que vuelan de un continente a otro, ayer tarde nos dejaron dos de estas marcas de manera simultánea.

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Aunque son vuelos interoceanicos en forma de parábola, los cuales vuelan a una altura en el limite de la atmósfera, cuando lo hacen en una tarde soleada, no solo dejan ver su estela blanca como una raya pintada con tiza sobre un tablero, sino que el reflejo del astro rey sobre el metal del fuselaje, deja ver en su esplendor el diminuto pájaro de acero que a la distancia alcanza a apreciarse.

Este rastro blanco lo dejan los aviones a chorro o a reacción al volar a gran altura y velocidad, causando un efecto pictórico en el firmamento por la propulsión de motores de reacción que generan un chorro de gases hacia atrás, empujando el avión hacia delante, según las Leyes de Newton.

Los gases calientes y húmedos que expulsan sus motores se mezclan con el aire que a grandes alturas tiene menor presión y temperatura que estos gases de escape. A consecuencia de ello, el vapor de agua contenido en ellos se condensa y hasta puede llegar a congelarse formando unas particulares nubes.

Los gases de escape de las turbinas de los motores a reacción contienen dióxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, carburante sin quemar, hollín y partículas metálicas además de vapor de agua. Su temperatura es muy elevada y contrasta con los -50 ºC a 10.000 metros de altura, por ello se enfría bruscamente y condensa el vapor de agua alrededor de las partículas de hollín formando una estela alargada de vapor de agua cristalizado que sigue la trayectoria del avión.

En realidad, el proceso es el mismo que opera cuando exhalamos nuestro propio aliento en un ambiente frío: nuestra respiración se condensa brevemente.

El grosor, la extención y la duración de estas estelas varía en función de la altitud y las condiciones meteorológicas, pero en unos minutos la presión y el viento las desdibuja hasta hacerlas desaparecer. Cuando la humedad relativa en las alturas es alta —lo que puede ser un indicador de tormenta —la estela se muestra más gruesa y se mantiene en el cielo por más tiempo; cuando la humedad relativa en las alturas es baja —lo que puede ser un indicador de buen tiempo— la estela se muestra tenue y poco duradera o directamente no formarse la estela. Con información tomada de Internet.