Más aislados de Colombia

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Los anuncios que se conocieron esta semana y que reveló por anticipado www.thearchipielagopress.com.co sobre recorte de operaciones comerciales de la aerolínea panameña Copa Air es un nuevo golpe para la economía insular que se suma a la que ya le había propinado la Corte Internacional de Justicia de La Haya el 19 de noviembre de 2012 cuando despojó 75 mil kilómetros  de mar territorial, causando la casi desaparición de la actividad de pesca industrial y consecuencialmente las exportaciones de langosta, caracol y pesca blanca que le generaba divisas al archipiélago por cerca de 10 millones de dólares anuales.

El hecho que la panameña -que absorbió a la colombiana Aero República que cubría la mayoría de rutas domésticas- haya anunciado desde el mes de julio de 2014, la eliminación de dos de los tres vuelos diarios desde la capital de la República, el cierre definitivo de la ruta Medellín- San Andrés, el recorte de tres de sus frecuencias semanales de Cali a San Andrés y una de las tres rutas semanales de Pereira, reduce las posibilidades de llegada de viajeros y turistas, sobre todo del mercado domestico de turistas colombianos que proceden en buena parte de esas ciudades a las cuales se les recortarán o eliminarán las operaciones aéreas.

Lo que ya han advertido los gremios turísticos del archipiélago es que se perderán al menos unos cien mil turistas o viajeros que anualmente llegan a las islas y por lo menos se dejaran de percibir en materia de tasas impositivas por concepto de tarjetas de turismo, casi cinco mil millones de pesos por año.

Esto sin contar las incidencias que esa situación ocasionará en la industria turística del archipiélago. Ni que decir del incremento de los tiquetes aéreos y de los fletes de carga que esta situación provocará al reducirse la capacidad de transporte tanto de pasajeros como de carga hacia la isla; un destino que por su  condición geográfica insular, depende en buena medida del transporte aéreo para salir o llegar a estas islas.

La misma aerolínea Copa Air se encargó de borrar con los codos lo que había hecho con las manos, al aumentar desde el próximo 16 de marzo sus operaciones internacionales, sobre todo desde ciudad de Panamá, porque si bien es cierto que esta era una operación que se venía reclamando hace muchos años, también es cierto que no es fácil reemplazar la cantidad de viajeros nacionales que llegan a las islas por los extranjeros que escogen este sitio para viajes de negocio, descanso o visita familiar.

La gravedad de la decisión tomada por Copa en virtud de su lógica comercial de reducir o eliminar aquellas rutas que le suponen perdida de utilidades, demanda una reacción inmediata de las autoridades gubernamentales, regionales y nacionales del sector, comenzando por la actual viceministra de Turismo Sandra Howard, quien deberá emplearse a fondo para demostrar que su cargo puede lograr gestiones mucho más importantes que los viajes promocionales turísticos, y que debe ser acompañada por la máxima autoridad del Departamento y la dirigencia política y gremial de la región. Y esta crisis debe traducirse en una nueva gran oportunidad de obligar a la Aerocivil a abrir nuestros cielos a una verdadera competencia que le permita a otras aerolíneas, suplir los mercados y rutas que la panameña está abandonando.

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