Mentiras y verdades sobre la crisis hospitalaria y banalización de la noticia

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Por César Pizarro Barcasnegras*

Desde la Constitución Política de Colombia de 1991 que erigió al Archipiélago en Departamento han sido elegidos 10 gobernadores por voto popular y encargados en faltas absolutas o temporales 9 hasta Tonney Gene Salazar, esperando el nuevo encargo.

En todo este tiempo de vida departamental San Andrés no había mostrado mayores avances en temas hospitalarios salvo en dos momentos: en el año 2008 cuando el presidente Álvaro Uribe Vélez construyó el nuevo hospital, entonces Amor de Patria ( hoy Clarence Lynd Newball), y en 2020 en medio de la Pandemia cuando el gobierno departamental decidió a motu propio, con sus propios recursos y por voluntad política de su mandatario en ejercicio construir y dotar un área de cuidados intensivos que atendiera la Pandemia del Covid 19.

Es decir que con más de 20 gobernadores en encargo y en propiedad, Everth Hawkins es el único que tuvo la voluntad política – así sea obligado por la Pandemia- de invertir en mejorar el nivel de complejidad en la atención hospitalaria, adecuando una UCI nueva que no solo servirá para la atención de Covid19 sino también para que no haya que usar tanto avión ambulancia para remitir pacientes fuera de la isla por cualquier patologia.

Pero como dice el adagio popular que ‘al árbol que da frutos es al que más piedras le tiran’ tanto a Uribe cómo Everth Hawkins, nunca le hicieron los reconocimientos por lo aportado en esa materia sino que por el contrario han sido dos mandatarios tan vilipendiados por la sociedad sanandresana que muy pocos han valorado el aporte que estos hicieron en los avances hospitalarios al archipiélago, pero si por el contrario le sacan a relucir los errores que hayan podido cometer en el camino, o incluso las fallas que otros cometen.

Por esa razón, el episodio de la filtración de agua lluvia del pasado jueves en medio de un torrencial aguacero que anegó algunas áreas de consulta externa y administración del hospital departamental Clarence Lynd por una falla en el mantenimiento preventivo de las canaletas del primer edificio – que le corresponde a la IPS Universitaria- le ha servido a Tirios y Troyanos para pasarle la factura de cobro a ambos mandatarios.

Por un lado este episodio le sirvió no sólo de justificación al procurador delegado para asuntos de salud de su visita a la isla que hasta entonces pasaba sin pena ni gloria, no reportaba mayores novedades e incluso avalaba y respaldaba las acciones que hasta entonces se venían tomando y así lo había reseñado en la Mesa de Trabajo con la dirigencia política y autoridades departamentales.

Solo que la cascada de agua de lluvia dentro del hospital era un hecho apetecidos para las audiencias sobre todo de las redes sociales, y al agente del Ministerio Público que más parecía un reportero de televisión que un procurador, le sirvió para ganar muchos likes, lo mismo que a muchos medios que actuaron con un desbordado sensacionalismo y sin contextualizar la información como correspondía.

Por ello se le vio al procurador cual presentador de televisión que se encuentra una chiva relatando los hechos mientras unos aseadoras y personal de mantenimiento barre el piso inundado.

La falla del procurador presentador fue la misma que le sucede a algunos periodistas cuando llegan de enviados especiales a la isla y sin mucho contexto publican informes que distorsionan la realidad.

El contexto es que no era en toda la edificación, era en un extremo de la primera edificación, en el área de consulta externa y administración, incluso en dos consultorios, pero nunca en la zona de hospitalización, UCI general, UCI nueva y Urgencias, que quedan en un segundo edificio al que se llega a través de un túnel y escaleras, que estuvieron intactas y sin afectación alguna.

Producto de la falta de contexto que acompañó los vídeos que remitió a toda la prensa nacional la Procuraduría, que fueron filmados por un medio local que en «cuerpo ajeno» ejerce la oposición que no se atreve hacer de frente el candidato perdedor, la gran prensa nacional empezó a emitir noticias que eran entre sí, tan diferentes y diversas en inexactitudes informativas.

El que menos dijo, afirmó que los pacientes en la UCI Covid19 se habían mojado, otro que el techo había colapsado y el que peor, el más catastrófico incluso aseguró que evacuaban pacientes por temor a que se cayera el hospital.

Pero los coautores de toda la patraña contra el hospital de San Andrés y contra la isla misma, ahora se rasgan las vestiduras por qué el Secretario de Salud, con un carácter firme que hasta ahora no le conocíamos, se atrevió a llamar ‘temerarios’ a los medios locales y nacionales que mal informaron sobre lo ocurrido. Es que ni siquiera desinformaron, mal informaron que es peor, y por ello, entidades como la Sociedad Colombiana de Arquitectos, tuvieron que exigirle a algunos informativos temerarios de estos que rectificara su desinformación.

Que hay cosas por mejorar es cierto, y ojalá acabe rápidamente la pesadilla llamada IPS Universitaria, una entidad que se ha dedicado a torpedear todo el buen suceso de la transición hacia la ESE e incluso hacia la operatividad de la nueva UCI, que demuestra el porqué del fracaso de esta institución prestadora de salud antioqueña que ha sido un fiasco fuera del territorio paisa, como ocurrió en Barranquilla, y en San Andrés.

El procurador, si debe ejercer los controles que corresponden en procura de que un hospital no sufra de nuevo por ninguna circunstancia un episodio de inundaciones durante un aguacero, o si no tiene definida una ruta segura para evacuar sus desechos biológicos, o si hay fallas en la planta de tratamiento de esos residuos hospitalarios, que recién fue reparada, o si hay colchones rotos, camillas y mesas oxidadas, o si falta personal especializado para la atención de la nueva UCI, pero debe hacerlo con la sindéresis del caso, reconociendo que en virtud de una relación contractual existente entre el Departamento y un privado, no puede ser que el Departamento siempre deba salir a socializar las perdidas mientras ese privado se lleva las utilidades y en una posición ventajista y ventajosa nunca haga mantenimiento a las canales de lluvia, maneje adecuadamente los residuos hospitalarios, o reponga los colchones y sabanas rotas o camas oxidadas, contrate el personal facultativo necesario y le pague a éstos los sueldos, aprovechando que la obligación constitucional de garantizar la salud a los gobernados es del Departamento y que la jurisdicción de la Procuraduría solo es a lo público.

Pero además de la sinderesis, también debe hacerlo con la discreción y el respeto por la contraparte que le impone su condición de servidor público que también es sujeto disciplinable como los que él pretende disciplinar.

Y no haciendo un show público como el que realizó y que provocó la ola de desinformación nacional que le hizo más daño que bien al hospital y a San Andrés, que apenas está tratando de recuperar su actividad turística paralizada por seis meses y lo que este tipo de shows noticioso hace es ahuyentar el poco turismo que por estos días de reapertura quisiera llegar al destino.

Del procurador esperamos que lejos de judicializar y politizar el tema del hospital, acompañe el proceso de transición hacia la ESE para que la «tan sacrificada» IPS Universitaria pueda largarse de la isla y dejarnos a nosotros mismos asumir nuestra responsabilidad absoluta en el manejo del hospital, con sus perdidas, ganancias, utilidades, obligaciones, etc y evitarnos esa costosa y perversa tercerización e intermediacion ventajista que en todo este tiempo le ha valido para su rentabilidad mientras el gobierno departamental le socializa las perdidas.

Ojalá no se le ocurra al procurador torpedear el proceso y hacerle el juego o el mandado a los opositores políticos de la región que a través de sus vetrilocuos actúa en cuerpo ajeno y desde afuera de la isla, que se oponen a que se implemente la ESE, y por el contrario privilegian la continuidad de un privado.

POSDATA: Cuando los ventrilocuos que ejercen la oposición en cuerpo ajeno y desde afuera de la isla justifican su instrumentalización como herramienta de presión al Gobierno, con el argumento de que no hacen parte de la nómina de contratistas de la administración es por qué se saben viudos o huerfanos del poder, o aspiran a ser parte de tal nómina; lo contrario no tendrían porque decirlo.

Frente a esto me permitiré una máxima latina aplicada como principio en el derecho: Excusatio non Petita, acussatio manifesta.

Por estos lares dicen que «el que es pescado se escama»

*Comunicador Social y Abogado