Otro primate, esta vez el mono capuchino, fue rescatado en Providencia y será llevado a un centro de atención y valoración de fauna silvestre

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En marco a la “Operación Cangrejo Negro” en el cual se viene evaluando la fauna de la isla de Providencia tras el paso del huracán Iota, que dejó múltiples afectaciones ambientales, seguimos rescatando especies de la fauna silvestre, esta vez se trata de una especie que fue introducida recientemente al archipiélago, presuntamente por tráfico ilegal de fauna desde Centroamérica: una hembra de Mono Carablanca o Mono Cappuccino (_Cebus capucinus_ ).

El ejemplar es atendido actualmente en San Andrés por Biólogos y auxiliares de veterinaria de la Corporación para el Desarrollo Sostenible Coralina.

Debido al paso del huracán Iota, CORALINA viene desarrollando una serie de trabajos que han permitido capturar estas especies introducidas para llevarlos a los Centros de Valoración de Fauna Silvestre para darles una correcta disposición final y con el apoyo del Sistema Nacional Ambiental se busca articular esfuerzos para la protección de los ecosistemas.

“El Mono Cappuccino, es nativo de los bosques de América Central y de la parte más noroeste de Sudamérica y muy valioso por su papel como dispersor de semillas y polen. En los últimos años se ha convertido en una especie muy popular en Norteamérica”.

Esta hembra es de tamaño mediano, y puede llegar a alcanzar en peso hasta 3.9 kg (1500 – 4000 g). “Son casi completamente negros, pero tienen cara rosada y pelo blanco en gran parte del frente de su cuerpo, por eso se les llama comúnmente monos cariblancos».

En su hábitat natural es muy versátil, adaptándose a varios tipos de bosques y consumiendo muchos tipos de comida que incluyen frutas, diferentes vegetales, invertebrados y pequeños vertebrados. Viven en grupos que incluyen machos y hembras y que pueden exceder los 20 individuos. Se ha documentado que esta especie es capaz de recurrir a la creación y uso de herramientas como armas o instrumentos para obtener comida.

Cabe anotar que, al igual que en todo el país, en el departamento Archipielago la fauna silvestre se encuentra protegida, y el tráfico de fauna Silvestre no solo está prohibido, sino además tipificada como delito, según el Artículo 328 de la ley 1453 del 2011, por medio del cual establecen multa de hasta 35.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes y privación de la libertad de 48 a 108 meses. Por su parte la manipulación de fauna Silvestre deben tenerse múltiples precauciones toda vez que estos animales pueden contener patógenos (normales para ellos) que podrian generar en los humanos graves problemas de salud e incluso conllevar a la muerte en el ser humano.

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