Planes y contingencias

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Por: Daniel Newball H.

La confusión es grande. Muchos piensan que cuando planean conforme a lo que viene sucediendo cada día están haciendo una noble y napoleónica labor y están rotundamente equivocados. La historia reciente de las Islas se ha edificado en contingencias, acciones apresuradas para responder a las acciones emprendidas por la madre naturaleza como parte de su ciclo real y los cuales responden a olas de cambio que han tratado de ser diezmadas y que  terminan en una cadena de frustración y mediocridad desembocando al tiempo en fatales consecuencias de despilfarro de capitales y horas hombre.

Pero resulta interesante como colman sus arcas y cuentas bancarias quienes aprovechan las contingencias con grandes cantidades de dinero, a lo mejor piensan que irán a la tumba con todo lo que se logran apersonar, pero contrario a lo que piensan, sus capitales los terminan gastando en el pago de abogados para afrontar las demandas ante los entes de control y las locuras de sus herederos que creen que el dinero se recoge del suelo.

Las contingencias son dirigidas por una pléyade de sátrapas advenedizos que integran una clase burócrata emergente que aprenden a las carreras vastos conocimientos sobre temas especializados que requieren procesos de formación académica intensiva y extensa, por solo cumplir con los mandatos de un empleador ávido de colmar sus ansias de poder y riqueza.

Especialistas a la carrera que, al final de su temeraria acción delincuencial, se atreven a dictar conferencias a nivel universal por la experiencia criminal cometida desde su posición burocrática como vulgares oráculos de la verdad para engaño de una masa carroñera y “lumpenizada” dirigida hacia su perdición. Al aparecer personas con conocimientos y experiencias, que pueden dirigir mejor a los isleños hacia una luz de conocimientos progresistas, la satrapía advenediza emprende una guerra sin cuartel en contra de quien puede aportar una semilla positiva clasificándola dentro del grupo de los chivos expiatorios.

Me pregunto, ¿Acaso cuál es el premio por quitar del camino a aquellos que saben por convicción y preparación conocimientos especializados que es necesario expiar del camino que se atreven a aportar sus conocimientos apostándole al futuro de las islas?

La respuesta es ninguno. El premio no existe para nadie, solo para la mente del sátrapa advenedizo que, como lo decía Merton en sus reflexiones, busca lograr crecimiento social por adaptación a un sistema corrupto que le exige un comportamiento irregular con tal de poder permanecer y prevalecer en el mismo. Según revela Wikipedia, el plan de contingencias sigue el conocido ciclo de vida iterativo PDCA (plan-do-check-act, es decir, planificar-hacer-comprobar-actuar), nace de un análisis de riesgo donde, entre otras amenazas, se identifican aquellas que afectan a la continuidad del negocio.

Sobre dicha base se seleccionan las contramedidas más adecuadas entre diferentes alternativas, siendo plasmadas en el plan de contingencias junto con los recursos necesarios para ponerlo en marcha. El plan debe ser revisado periódicamente. Generalmente, la revisión será consecuencia de un nuevo análisis de riesgo. En cualquier caso, el plan de contingencias siempre es cuestionado cuando se materializa una amenaza, actuando de la siguiente manera:

Si la amenaza estaba prevista y las contramedidas fueron eficaces se corrigen solamente aspectos menores del plan para mejorar la eficiencia.  Si la amenaza estaba prevista pero las contramedidas fueron ineficaces debe analizarse la causa del fallo y proponer nuevas contramedidas. Si la amenaza no estaba prevista debe promoverse un nuevo análisis de riesgos. Es posible que las contramedidas adoptadas fueran eficaces para una amenaza no prevista. No obstante, esto no es excusa para evitar el análisis de lo ocurrido. Un análisis que desde ya debe empezar a hacerse, sobre todo las organizaciones que están posicionadas en las islas en materia socioeconómica y política ya que están registrando un desgaste.

Existe un hueco donde el 70 por ciento de la población apta para votar esta displicente para participar en los debates electorales y una vez encuentren el poder para poder cambiar las cosas emplearán sus esfuerzos para lograr impulsar iniciativas como el voto en blanco como mecanismo de castigo por las contingencias mediocres que emplean las estructuras de poder hegemónicas imperantes en la región insular.

De modo que para aquellos quienes tienen un sueño tranquilo luego de los hechos recientes electorales es mejor que lo piensen mejor, la contingencia reciente empleada no es que haya sido contundente y requiere revisión para bien de una sociedad y una generación nueva que pronto reclamará respuestas y se apersonará del verdadero control que ejercerá para lograr el verdadero cambio del cual, los protagonistas actuales, seguro no tendrán cabida.

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