Plantean equilibrio entre turismo y medio ambiente durante Foro Internacional

0

La gobernadora del Departamento Aury Guerrero Bowiellamó la atención sobre la importancia de mantener un equilibrio entre las actividades economicas generadas alrededor del turismo en las pequeñas islas y la fragilidadf ambiental de estos territorios.

El pronunciamiento lo hizo durante la apertura del Foro de Turismo en Pequeñas Islas realizado en San Andrés por expertos internacionalistas que se dieron cita durante varios días en San Andrés, organizado por la corporación Coralina, Fontur y la Gobernación del Departamento.

“Está claro que en la mayoría de las pequeñas Islas, como la nuestra, el turismo representa la mayor fuente de ingresos para los habitantes y, por tanto, un impulsor clave del desarrollo social, económico y cultural de nuestras localidades. Sin embargo, no nos podemos equivocar.  El turismo es una actividad que, si bien aporta enormemente en el ámbito socioeconómico, también contribuye, en gran medida, con el deterioro ambiental y la transformación de las expresiones culturales locales.

Es evidente que el modelo de compras, sol y playa, que durante décadas se ha promovido como nuestro principal destino, está agotado y se hizo insostenible, es decir, que ya no es soportable ecológicamente, y se volvió inequitativo para nuestras comunidades locales. 

Se nos impone, entonces, el reto de repensar y redefinir los destinos, diversificar la oferta, teniendo en cuenta nuestras ventajas y potencialidades en la región, así como el perfil de las nuevas demandas del turismo mundial.

Un reto que tiene como imperativo armonizar el modelo económico con el desarrollo humano y la preservación del medioambiente.  La base de este nuevo modelo no puede ser otra que el conocimiento y reconocimiento de los recursos naturales y la riqueza cultural de nuestras Islas.  Esto significa una práctica de conservación de los ecosistemas frágiles y de gran biodiversidad, así como de protección del patrimonio cultural de nuestras comunidades.

En esa dirección está encaminado el plan de desarrollo “Tejiendo un mundo más humano y seguro” que tenemos en marcha.  Muestra de ellos son la política de protección de especies amenazadas; el seguimiento y control  en las épocas de vedas, las campañas de investigación para la evaluación de recursos pesqueros; el apoyo a proyectos de investigación sobre la biodiversidad marina; la promoción de los deportes náuticos; el fortalecimiento de la infraestructura turística; el impulso al modelo de posadas nativas; el apoyo a las iniciativas y emprendimientos turísticos alternativos; el proyecto del estatuto raizal y la reforma del sistema de control de población Occre, entre otros proyectos y acciones.

Todos, sin duda, esfuerzos importantes pero no suficientes, especialmente porque, con dolor de alma y de patria, debo expresar aquí hoy que la conservación de nuestra Reserva de Biosfera, Sea Flowers, está amenazada.  Y, la verdad sea dicha, no es solo por el impacto del modelo turístico sino, además, por la suma de desaciertos institucionales que, en el pasado, incluyeron políticas equivocadas, imposición de modelos de alto impacto, decisiones inconsultas y defensas insuficientes de nuestro territorio.

La capacidad ambiental y sociocultural de ocupación de nuestra Isla está rebasada. Tenemos un problema mayúsculo de sobrepoblación que está impactando negativamente al medioambiente, creando pobreza y fomentando las desigualdades sociales.  A causa de los errores y desaciertos institucionales, ya mencionados, en algo más de 30 años nos convertimos en un gran “campo de refugiados”, que además de convertir a nuestras comunidades raizales en minoría, sus demandas presionan enormemente la movilidad, la seguridad, la convivencia, los recursos públicos y la oferta de servicios, que se hace insuficiente.

Hace cerca de 2 años nos sobrevino tal vez el mayor de los desaciertos institucionales, cuando La Haya falló en contra de los derechos históricos y culturales que nuestras comunidades locales tienen sobre el mar territorial. Esta decisión, que si bien es inaceptable e inaplicable, como se ha dicho por muchos actores y expertos, creó un ambiente de incertidumbre entre las comunidades, y de vacío normativos que ya empieza a evidenciarse, especialmente en el cuidado de nuestros recursos naturales.

Es triste escuchar de nuestros pescadores, y de los mismos técnicos expertos, que el esfuerzo que hicimos durante tantos años de control y seguimiento de las épocas de veda, se está perdiendo porque a raíz del fallo y su incertidumbre sobre quién controla ese mar territorial, las faenas de pesca a gran escala se han aumentado y sin medida. Y, como si lo anterior fuera poco, ya se escuchan voces que previenen de nuevas demandas ante La Haya, con pretensiones aún mayores.

El imperativo de trabajar por la sostenibilidad ambiental y sociocultural del Archipiélago nos compromete a todos los actores.  Por eso nuestras comunidades, gremios, académicos, líderes religiosos y políticos, nos hemos unido para defender la Reserva de Biosfera, cada vez que se habla de la posibilidad de explorar y explotar los yacimientos de hidrocarburos y otros minerales del subsuelo marino.  Las alarmas vuelven a sonar porque hace unos días se volvió a escuchar que se adelantarán trabajos de sísmica en el área del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, exactamente en el cayo Roncador y alrededores. En nuestra Reserva de Biosfera eso es impensable y así lo entendió el señor Presidente, hace 4 años, cuando hizo su compromiso de proteger nuestro patrimonio ambiental y cultural.

Otro factor tran
sversal a un modelo de desarrollo sostenible que compromete al conjunto de la sociedad, y principalmente la acción de todas las instituciones públicas y privadas, tiene que ver con el uso de energías y recursos no renovables.  Desafortunadamente tenemos un modelo de generación de energía obsoleto y altamente contaminante. La apuesta por un desarrollo turístico sostenible, necesariamente pasa por la implementación de energías alternativas renovables, estrategias de reconversión tecnológica, programas de adecuación de instalaciones, y un uso más eficiente y racional del servicio de energía tanto en el sector domiciliario, como comercial e industrial.  Así mismo la adopción de políticas y estrategias de eficiencia ecológica, producción más limpia y tecnologías inocuas para el medioambiente.

Un panorama complejo y a veces desalentador, pero no imposible de cambiar. Navegar contra viento y marea para continuar la marcha, nos ha enseñado a reconciliarnos con la vida.  La fortaleza viene de nuestra historia y cultura y de reconocernos como un territorio rico, diverso y único.  Hemos aprendido a encontrar primero dentro, esas oportunidades que buscamos fuera. Y creo que le viene bien a este encuentro de saberes y experiencias, reflexionar un poco sobre esto.

Podemos pensar en que la multiplicidad de encuentros de culturas, gentes y mundos, así como el disfrute de compartir sus modos de vida y expresiones culturales, nos permita encontrar la forma de concientizarnos sobre el respeto a la diversidad, la convivencia y la paz.

Podemos atrevernos a diseñar un modelo de desarrollo turístico que sea productivo, pero a la vez amigable al medioambiente, y por sobre todo, que sea justo, que reparta sus beneficios con las poblaciones receptoras, respetando su dignidad y sus derechos.

Podemos pensar en un modelo de desarrollo turístico basado también en la riqueza natural, el ecoturismo, la pesca deportiva, el buceo, el senderismo, el avistamiento de aves, entre otros, que despierte admiración, respeto y cuidado por la gran obra de la naturaleza.

Tremendos retos para Islas pequeñas y con tantos problemas y transformaciones. Afortunadamente no estamos solos en el empeño de hacerlas productivas, justas y sostenibles.  Espacios como este del Foro de Turismo Sostenible nos animan a continuar el viaje y nos llenan de esperanza.  Confiamos en que vendrán las grandes inversiones y macroproyectos pero mientras eso sucede es preciso hacer algo ya y por nosotros mismos.  Los invito a convertir este encuentro de “pequeñas Islas” en el germen de las grandes realizaciones  para garantizar un lugar seguro, humano, diverso y confortable para las nuevas generaciones que vienen abriéndose camino”.  Buen viento y buena mar en este foro de la esperanza.