¿Realmente es culpable la Policía de la criminalidad en la isla? Y el Gobierno y la sociedad qué?

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Imagen tomada de Internet. Cada que se presenta un homicidio en San Andrés, como es natural los focos se proyectan de inmediato sobre la Policía Nacional, a la que de inmediato le cae todo el agua sucia.

Es entendible que el ciudadano de a pie salga de inmediato a reclamar acciones y que se queje porque no hay capturas. Pero habría que preguntarle al ciudadano que reclama resultados, si brinda su colaboración cuando las autoridades se acercan a preguntar si vieron algo, si saben algo, o si sospechan de alguien, por su proximidad al lugar de los hechos o a la víctima, pero por el contrario deciden guardar silencio.

Si realmente todavía creemos que el problema es de Policía, estamos equivocados y vamos a seguir teniendo muchos muertos más hasta que no entendamos que el problema es estructural de familias disfuncionales.
Es imposible que haya un policía cuidando a cada ciudadano. Pero no es imposible que haya un padre educando a sus hijos, corrigiéndolos, rectificando sus comportamientos desviados, sus malas mañas.

En este momento debe haber un padre extrañado de saber porque si su hijo no va al colegio, como es que madruga un viernes bien temprano y sale a la calle, y a los pocos minutos, comenzando el día, apenas a las siete de la mañana, hay un asesinato. Se preguntó ese padre de donde regresó su hijo todo azarado, minutos después de haber salido de la casa bien temprano?.

Esa escena que describimos, debió haber ocurrido en alguna casa de alguna familia de la ciudad. Ese padre que calla esa situación ya es cómplice de este reciente asesinato como lo son otros de anteriores crímenes. Entonces necesitamos padres haciendo correctamente su trabajo para que mañana no lloren a sus hijos muertos o presos
Es imposible que un agente esté cuidando a cada ciudadano, o que haya una cámara enfocando cada acción de la delincuencia, que hoy por hoy es muy sofisticada y profesional para hacer sus fechorías en la penumbra, o evitando sitios donde haya cámaras, o haciendo uso del factor sorpresa.

Es una delincuencia propia, ya formada en nuestros barrios marginales, una delincuencia que se nutrió de su contacto con las bandas criminales que llegaron a la isla de la mano del narcotráfico, traído por lugareños que solo creían que disfrutarían de los beneficios, pero no las consecuencias de este negocio.

De pronto a la Policía si le puede estar haciendo falta una mayor eficacia en los trabajos de inteligencia y acciones encubiertas para prevenir antes que reaccionar, sobre todo frente a quienes puedan estar realizando extorsiones que luego cobran con la vida de quienes se niegan a pagarles sus vacunas.

Pero también la sociedad debe trabajar más de la mano con la autoridad y no como se ha vuelto cultural en las islas que la propia sociedad rechaza a la institución del orden, desconfía por completo de ella, no le suministra información, muchas veces ni denuncia y con ello ayuda a que el criminal tenga más fácil su accionar.

En el caso del más reciente homicidio hubo un elemento adicional y por demás lamentable que acentúa este comportamiento hacia la Policía y es que el mismo ocurrió frente a un CAI móvil, justo en el momento que el agente estaba en el baño. El agente ahora es objeto de una investigación disciplinaria y lo más seguro es que será sancionado, lo cual puede resultar injusto porque tratándose de un ser humano, una necesidad fisiológica no da espera.

Más bien por qué no disponer más de un agente para que el uno le cubra la espalda al otro?, acaso no fue una falla operativa en cuanto a la cantidad de unidades disponibles para atender un CAI móvil?.
Ahora, lo que no es sensato es lo que está ocurriendo con el Gobierno que cree que la seguridad ciudadana la puede manejar desde las redes sociales, y sobre todo deslegitimando a la autoridad policial y peor aún al mando institucional.

Desde el Coral Palace parecen lloverle bombazos a la Policía Nacional de quienes están obligados a trabajar seriamente con el comando departamental de Policía, a proveerles las herramientas administrativas necesarias para que haya una tarea más eficaz. Aquí no se trata de cuantos agentes más lleguen a la isla. De pronto sí que aumenten las unidades de inteligencia, encubiertos y contra inteligencia y que también haya una rotación adecuada cada cierto tiempo del personal que se trae a la isla.

Pero no se trata de descabezar comandantes como si eso produjera algún tipo de contención al crimen, porque todo lo contrario, esas interinidades y cambios lo que hacen es paralizar o relentizar la estrategia policial que tiene un mando institucional, mientras se adecua al recién llegado. Acaso si pedimos el cambio de un comandante hoy por que hubo un homicidio, tendremos que cambiarlo nuevamente al siguiente crimen?. O acaso habrá que pedir la renuncia del gobernador también en determinado momento por este tipo de asuntos, que desde luego deben ser atendidos por los gobiernos y las autoridades con acciones administrativas y operativas.

Recientemente el comandante del Comando Especifico de San Andrés y Providencia, almirante Herrera se lamentó en declaraciones a The Archipiélago Press que preocupados por el alto índice de homicidios que ya reportaban los primeros tres meses del año (siete homicidios para entonces) le habían solicitado a las autoridades de gobierno medidas administrativas necesarias (prohibición a la circulación de menores a altas horas de la noche, consumo y venta de licor, etc. de manera zonificada) para controlar la movilidad de delincuentes en algunos corredores donde mayor incidencia de hechos violentos se presentaban, en determinados periodos cuando mayor intolerancia se presenta, y no habían conseguido que se decretaran.

Al decir del expresidente de la Asamblea Departamental Luis Fernando Cañón Flórez, no se puede “buscar un chivo expiatorio para tratar de ocultar los pésimos resultados de un desgobierno” ya “que el problema por el que atraviesa la isla no es de coyuntura exclusiva de la institución policial toda vez que no le corresponde a dicha institución resolver las múltiples carencias sociales, cuyos resultados conllevan a una inseguridad total.
Es muy fácil, provechoso y ventajoso señor Gobernador, tratar de escudarse en una institución que por mandato constitucional a sus miembros no les está permitido deliberar”. Quiero dejarle un interrogante señor Gobernador, para que Usted mismo se cuestione ¿Por qué será señor Gobernador que cuando Ustedes, mencionando también a sus antecesores, se ven con el agua al cuello, piden cambio de comandante y a pesar de los cambios, la situación sigue igual o empeorando?; la respuesta es muy clara y vuelvo a lo del inicio, la problemática entonces no es solo de la institución, hay algo más de fondo y radica en la pésima por no decir nula gestión de gobierno; si se trata de culpar a la Policía, le recuerdo que el Jefe de Policía es el primer mandatario de la localidad”.
Tras el reciente episodio de sangre que lamentablemente causó la muerte de un ciudadano, hermano del actual gerente de la empresa de energía Eedas, y heridas de consideración de una distinguida dama de la ciudad, el gobernador de inmediato anunció que requirió la presencia del Director General de la Policía, pero la institución del orden remitió al Comandante de la Regional 1 de Policía a la que pertenece San Andrés, Brigadier General Eliecer Camacho, quien llegó a revisar el desempeño operativo del actual comando de Policía.

En medio de esta situación trascendió por algunos medios que como consecuencia de los últimos hechos de sangre había sido descabezado el subcomandante en las islas, coronel John Ruiz , lo cual no es acertado, por cuanto su salida de la Policía fue previa a tales acontecimientos y hace parte de la rutina que se presenta en la carrera de ascenso de los oficiales, cuando sus hojas de vida son sometidas a evaluación para decidir la continuidad o la baja en la institución y corresponde a decisiones del alto mando de la institución en Bogotá.