La pela que se dio el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez de ejecutar el costoso proyecto de tendido de un cable de fibra óptica submarino desde el balneario de Coveñas en Sucre, hasta Punta Evans al sur de la isla, atravesando todo el océano Atlántico desde el norte de sur América hasta América Central en el Caribe Occidental, de poco le ha servido a San Andrés para disfrutar de un buen servicio de internet y de transmisión de voz y datos.
Ir a comprar un seguro de vehículo en cualquier empresa comercializadora de este producto o hacer una transacción bancaria resulta muchas veces una odisea para el usuario y peor para la empresa que por estar desconectado del servicio de internet por varios días, se constituye en una pérdida económica como ocurrió durante la última semana de noviembre y principios de diciembre.
Pero no es solo el servicio de internet que ofrece el único proveedor que tiene la operación del cable de fibra óptica (Ingeniería Andina- Sol Cable Visión), que por lo visto ha demostrado una absoluta deficiencia, falta de capacidad y pésimo servicio, si no que peor aún, los servicios de datos que ofrecen las empresas de telefonía celular en San Andrés (Movistar, Claro y Tigo) resultan ineficientes, porque no en todos lados la cobertura es la óptima, ofrecen sistema 4 G de alta velocidad que no existe en la isla, o solo en unos puntos muy limitados, y lo que es peor, algunos planes son engañosos por que el usuario termina pagando mayor valor por menos tiempo de servicio, por mayor consumo de datos al subir de categoría, como se han quejado varios usuarios que con menos gigas de capacidad disponían de servicio de datos de corte a corte, y con mayor capacidad, ahora solo el servicio les da una duración de la mitad del mes.
Esta situación del pobre desempeño de internet en las islas que no solo incomunica a turistas que llegan a una isla a disfrutar su clima y sus bellezas o la calidez de la gente pero no a desconectarse por completo del mundo, sino también a entidades bancarias, aseguradoras, instituciones educativas e incluso entidades oficiales que están obligadas a realizar procesos en línea, debería merecer una inmediata intervención de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, e incluso de la Gobernación del Departamento que junto al Ministerio de Tecnologías de Información y las Comunicaciones, Tics, han efectuado multimillonarias inversiones para hacer de la isla un archipiélago digital con varias docenas de puntos de conexión pública a wifi, que pocas veces le sirven al usuario, justamente porque el proveedor de internet del cable de fibra óptica es deficiente tanto en capacidad como en cobertura, lo cual debería permitir que otros operadores nacionales como UNE O ETB que no tienen servicios en la isla pero que gozan de gran aceptación en las capitales colombianas donde operan, ingresen a la isla, para que se acaben los monopolios y abusos de posición dominante de quienes hoy prestan el servicio pero en forma muy deficiente y costoso.
Desde el Gobierno Uribe, la ministra María del Rosario Guerra de la Espriella por expresas instrucciones del propio jefe de Estado, en atención a la petición ciudadana en marco de uno de los Consejos Comunitarios de Gobierno se comprometió con los isleños a que se ejecutara una multimillonaria inversión que permitiera la instalación submarina de un cable de fibra óptica que mejorara la velocidad, cobertura y capacidad de la transmisión de voz y datos de internet, entre el puerto de Tolú y la isla de San Andrés. La obra inicialmente se calculó en 28 mil millones de pesos, pero la misma luego se incrementó hasta 54 mil millones de pesos por que se extendió una prolongación del cable hacia Panamá, por el uso de sus aguas territoriales.
Falta la última milla para llegar a hogares
Y justamente la ex ministra Guerra en un debate al Plan San Andrés puesto en marcha por el Gobierno de Santos en respuesta al falo de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, realizado por el senador del Centro Democrático Fernando Araujo el pasado 1 de junio en la Comisión Tercera del Senado, denunció que el proyecto que promovió como ministra de Tics “con el fin de proveer los servicios turísticos y comerciales del internet para potenciar sus principales actividades económicas y servicios asociados, que permitiera además con el acceso del internet de la más alta calidad, desarrollar una nueva industria del procesamiento de información (VTO) que la frenaron en este Gobierno porque no llevaron la última milla a los hogares, a las empresas, a las instituciones de educación, de salud; es que el cable era la apuesta de infraestructura pero de ahí en adelante le correspondía al gobierno asegurar que hubiese un operador que pudiese llevar el servicio de última milla a los hogares, las empresas, las instituciones de San Andrés y eso lamentablemente no se logró y queda San Andrés con un servicio precario teniendo el mejor cable de la región, tan es así que ya están vendiendo la capacidad del servicio a Centroamérica y las islas del Caribe, dejando el servicio precario a los sanandresanos y más costoso. Es que debió tenerse un proceso licitatorio para que una de las empresas de telecomunicaciones ETB, EPM, UNE, etc. fuera contratada y pudiese poner el servicio de última milla y teniendo en cuenta que San Andrés es una isla con cerca de 20 mil hogares se ha debido prever las condiciones para que se pudiera llevar el servicio a esos colombianos del archipiélago”, precisó Guerra de la Esperilla al advertir que esta situación del cable submarino pone en riesgo el desarrollo tecnológico y la potenciación de sus principales actividades económicas del archipiélago.















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