Mi voto es femenino y apolítico

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Por César Pizarro B

Votar es una decisión seria y muy responsable, pero que no deja estar motivada por asuntos personales, sentimentales, familiares, morales y a veces hasta de conveniencias. Pero no son las únicas motivaciones, también las hay ideológicas, profesionales, de hastío con el statu quo y hasta de sanción social cuando se vota por alguien para castigar a otro.

Mi voto en esta contienda electoral para elegir Cámara de Representantes por las islas para los próximos cuatro años, lleva mucho de eso, y hasta una motivación de género. Y digo esto último porque siempre he creído que las mujeres son más pudorosas, más responsables y más sensatas en el manejo de la cosa pública. Por eso para mí siempre será un aspecto determinante la condición de género a la hora de votar, pero acompañada de otras razones más de peso específico.

En mi caso además tengo motivaciones adicionales de índole familiar para decidir mi voto en esta ocasión por la colega comunicadora social Elizabeth Jay Pang Díaz, y es que se trata de la madrina de mis hijos, quienes en cada regreso a la isla comparten en su casa y en su lecho con su familia.

Pero su condición de comadre no es algo gratuito, es producto de la admiración que le he tenido por ser una mujer verraca, echada para adelante, de carácter, de disciplina y mística por el trabajo; ese que he seguido de cerca desde los tiempos de Fenalco donde la conocí como directora, cuando yo apenas arrancaba en el periodismo en 1993 en el diario El Heraldo. Luego su paso por el Gobierno Departamental como secretaria de Turismo, después como directora de la Red de Solidaridad Social y finalmente como directora regional del SENA por doce años donde desempeño su carrera como administradora de la cosa pública con lujo de detalles, dejando huella imborrable, proyectos de emprendimiento empresarial, un contact center de inglés para todo el país que generó plazas laborales bien remuneradas a 500 personas de las islas y una importante gestión en materia de formación para gentes de mar, bar y mesa e intermediación laboral.

Esa mujer camelladora como una hormiga fue una de las activistas de la época que a brazo partido participó en las mesas de trabajo produciendo insumos para que luego se tradujeran en lo que es hoy día la Ley Marco del Departamento, o Ley 47 de 1993 cuya paternidad exclusiva luego se la apropió el señor Julio Gallardo Archbold, quien luego de ese trabajo no ha podido mostrar más productividad legislativa, ni gestión administrativa a favor del pueblo de las islas.

Hay gente valiosa a la Cámara de Representantes por las islas, igual que ella: Jorge Méndez Hernández, un joven abogado brillante, con ascendiente popular, la médico Sissi Mitchell Kelly, una aguerrida, valiente y combativa mujer que ha luchado por la justicia social en el sector de la salud insular y hasta la misma exgobernadora Aury Guerrero Bowie, quien a pesar de la feroz crítica gestionó numerosos proyectos que lamentablemente no fueron terminados a tiempo, y cuya cosecha está recogiendo hasta con creces el actual gobierno.

Pero el voto es uno solo, y es por un solo candidato por quien hay que votar. En mi caso mi voto será por Elizabeth Jay Pang Díaz, mi comadre, mi colega, la gran profesional, la mujer verraca, echada para adelante, la que ni siquiera es política porque toda su carrera ha sido virtud de la tecnocracia. La oportunidad de cambio que tienen las islas de llevar un congreso renovado, lejos de las tradicionales castas políticas, las sagas familiares que han pelechado del Estado y su presupuesto y burocracia sin distribuirle bienestar a las gentes de las islas, sino solo a sus intereses familiares y personales.

Ese cambio tendremos la oportunidad de lograrlo con Jay Pang Díaz en una de las dos curules del Congreso, la otra también podría quedar en manos de jóvenes profesionales, líderes que también aspiran en esta contienda y que bien valdría la pena ser tomados en cuenta para su elección de este domingo. Yo ya hice la mía.

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